Tabla de las metas equivocadas

Cuando un niño tiene un mal comportamiento, realmente nos está diciendo de algo que necesita y si es recurrente el mismo mal comportamiento es porque ha econtrado que así logra su meta. Por ejemplo, el niño que quiere ser tenido en cuenta, ha encontrado que si pide atención excesiva gritando y gritando, logra que lo vean y así siente que es tenido en cuenta. La invitación entonces es a responder al mensaje oculto, en el ejemplo de arriba sería “Quiero ser tenido en cuenta” y no al mal comportamiento (gritar y gritar).

Vamos a descifrar el mensaje tácito (oculto) en el mal comportamiento de los niños, para lo cual, la primera y mejor pista es como nos sentimos los adultos ante el comportamiento. Una vez descifrado el mensaje tácito vamos a buscar soluciones que respondan a este y no al mal comportamiento. Esta será la manera mas certera de terminar con el mal comportamiento.

Tabla de las metas equivocadas

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¿Qué quiere decir mi hijo con su mal comportamiento?

Imaginemos que llegamos a un planeta donde las personas expresan sus sentimientos sólo parpadeando, hay un código especial para cada sentir, pero nosotros lo desconocemos, entonces intentamos con palabras y gestos comunicar como nos sentimos, difícil no? Seguro que eventualmente aprenderíamos cuántos parpadeos y a qué velocidad se deben dar para decir “triste” o “asustado”, pero ciertamente nos tomaría algún tiempo.

Ahora bien, los niños nacen con la capacidad de expresar sus sentimientos sin palabras: lloran, gritan, pegan; quizá aunque ya aprendieron a hablar desde hace años (seguro que en el escenario de arriba, el problema no era saber parpadear), no saben como expresar con palabras los sentimientos, esto les toma tiempo.

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Nuestros hijos con sus malos comportamientos nos están comunicando sus sentimientos y necesidades, nos dicen que están cansados, tristes, aburridos y es menester nuestro ayudarles a descifrar que sienten y a ponerles palabras y quizá enseñarles maneras aceptadas de

expresarse*.

Nuestros hijos, como todos los seres humanos, todo el tiempo están tomando decisiones según lo que perciben (sienten) y piensan (sea cierto o no). Ejemplo: Me siento amado, pienso que soy vital y decido cooperar. Pero si por el contrario siente que no le escuchan, piensa que debe hacerse notar y decide pegarle a su hermano.

Al final, cuando nuestros hijos se comportan mal, solamente nos están diciendo: “Soy un niño y quiero pertenecer”, cómo responderías a esa súplica?

* Los sentimientos no son ni buenos ni malos, simplemente son humanos, y como tal debemos aceptarlos y buscar maneras respetuosas de expresarlos nosotros para modelar lo que queremos de nuestros hijos.

Pamela Moreno
(Entrada original en http://abrazarte.org/2012/10/03/que-quiere-decir-mi-hijo-con-su-mal-comportamiento/)

EL AMOR Y LA EDUCACIÓN DEL AMOR

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Feliz día de San Valentín, un grandioso día para reflexionar del amor y la educación del amor.

Hoy escuché una pegajosa canción en la radio, y sentí un dolor en el estómago de solo pensar que algún día, alguno de mis hijos pensara que así es el amor, que es necesario dejar de ser uno para amar a otro y peor aún… que amar significa irrespetar su propio espíritu.

Hemos escuchado una y otra vez noticias de adolecentes que se pierden por un amor que les rechaza, que incluso llegan al suicido, y realmente como padres ó educadores, como sociedad tenemos el compromiso de cultivar el amor sano que empieza con el amor propio.

Sabemos que nadie puede vivir lo que no sabe, y desde pequeños la mayoría de los niños crecen sintiendo que el amor es dejar de ser lo que son, deben ser quien mamá o papá quieren que sea: Siéntate derecho, usa el vestido rosa, juega futbol, únete al coro. Crecen reprimiendo sus necesidades para no molestar a sus cuidadores: no grites, no llores, no corras, no juegues brusco, no respondas, no te muevas tantoooo. Se les entrena para satisfacer a otros y para descuidar sus ritmos internos, se les arranca el chupete por que ya no se ve “bien”, se les arranca el pañal por que ya es el momento, se les arranca el juego libre por que ya tienen que ser responsables. Luego, estos niños crecen y buscan el amor como lo conocieron, aceptan los malos tratos, las humillaciones sutiles, las solicitudes que ahogan, se pierden en su pareja y viven el amor tal como saben vivirlo.

La canción decía entre todo:

“Me acostumbre a ser tu sombra fiel

Y ahora es tan difícil recordar quien soy

Demuéstrame que sale el sol

El segundo en el que no me miras”
(Un ratito de Andrés Cepeda)

La educación del amor inicia en casa, amando a nuestros hijos como son, respetando sus necesidades y tiempos. Como les amemos ellos aprenderán amar y así saldrán a amar el mundo.

RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

La gran premisa de la Disciplina Positiva es “FIRME Y AMABLE AL MISMO TIEMPO”.
La amabilidad habla del respeto por los niños, de ponernos en su lugar, conocer sus límites; y la firmeza habla del respeto por mí mismo, conociendo mis límites.

En el día a día como padres, es muy fácil caer en uno de los lados de la balanza, según como nos sintamos más cómodos actuando, pero

¿Cuál es el resultado de inclinarse hacia un lado de la balanza cualquiera que este sea?

DOLOR E INJUSTICIA.

Eso siente quien no recibe el trato de respeto que se merece.

Una educación autoritaria, tiene mucho de firmeza y poco de amabilidad, los niños no reciben entonces el trato respetuoso que se merecen y terminan por rebelarse o rendirse, según su personalidad.
Por otro lado, cuando una crianza se inclina más hacia la amabilidad y poca firmeza, caemos en una crianza permisiva, y el padre termina por cansarse al no recibir el respeto que se merece, dando como resultados actitudes hacia sus hijos de “¡Haga lo que quiera!” ó “¡Me cansé de ser amable y ya no lo seré, ni un poco!”.

Por esto, el balance constante entre la amabilidad y la firmeza, es una habilidad de vida que debemos practicar, si no la tenemos ya aprendida.

Muchos padres que se inclinan por la firmeza sienten que la amabilidad es rescatar o malcriar a sus niños, y no es así, la amabilidad es respeto cuando CONFÍO en mi hijo para solucionar sus problemas, cuando soy EMPÁTICO con sus sentimientos y le acepto vivirlos, cuando le PERMITO vivir sus consecuencias naturales con dignidad, cuando no lo trato como un ser débil y sin capacidades.

Mientras que los padres que se inclinan por al amabilidad sienten que la firmeza son castigos, regaños, recriminaciones… La firmeza es respeto cuando conozco mis límites y no los traspaso, cuando hago valer los acuerdos hechos con anticipación, cuando respeto la situación y a quienes nos rodean, cuando no actúo en contravía de los valores promovidos en pro de hacerlo fácil ó rápido.

Es una gran lección para nuestros hijos que sean respetuosos, pero para que lo sean tienen que vivir el ser respetados y que mamá, papá se respeten a si mismos.

Veamos un ejemplo: Tu hijo empieza a hablarte de forma irrespetuosa. ¿Se te ocurre una manera como ser firme y amable al mismo tiempo? ¿Una manera de respetarte a ti, y respetar a tu hijo?

Algunas ideas:
– Retirarte en silencio y ya luego, cuando ambos estén calmados, hablar “Antes estabas muy molesto, acepto eso pero no la forma como me hablaste. Te amo, pero cuando me hables mal me voy a retirar y cuando estés listo para hablarme bien, me puedes buscar”
– “Sé que puedes decirme esto en forma respetuosa”
– “Hablemos luego, así no puedo escucharte” y retirarse.

Recuerda que no podemos hacer que otro nos traten con respeto, sólo podemos tratarnos con respeto nosotros mismos.

Jane Nelsen decía “Yo era exclusivamente amable hasta que me hartaba de mis hijos, y luego era exclusivamente firme hasta que me hartaba de mi misma”

¿Puedes hacer una lista de situaciones donde hoy día actúes exclusivamente amable o exclusivamente firme y cómo podrías retomarlas siendo firme y amable al mismo tiempo? ¡Me encantaría leerlas!

Disciplina positiva. Introducción

En nuestro mundo agitado e hiperactivo, poco tiempo tenemos de parar y analizar las herramientas con las que contamos para educar a las nuevas generaciones, usamos entonces las herramientas heredadas, útiles quizá (y más bien quizá no) en otro momento cuando la sumisión era aceptada por grupos minoritarios, mujeres y niños.

Cuando llegó a mi vida un hermoso bebé, seguí instintivamente una crianza de apego y los años pasaron y el bebé evolucionó en un nené inquieto, feliz e inteligente que como las masas se negó a la obediencia. Tuve que buscar entonces en mi “caja de herramientas de crianza” que era lo que tenia a la mano.

Me encontré entonces con que tenía “serruchos” para quitar privilegios, “grapadoras” para enganchar premios y elogios, “martillos” para pegar gritos y golpes, “metros” para medir y comparar. No era una “caja de herramientas” respetuosa realmente, pero sin ella simplemente me encontraba sin herramientas y me aterraba no tener con qué construir un adulto para el futuro.

Y como minero en la búsqueda del oro, minuciosamente busqué bajo cada piedra, encontrándome primero a mí y entendiendo luego que la obediencia o sumisión no eran mi meta, luego me topé con herramientas respetuosas y amorosas que se basaban en la capacidad ya existente del niño de ser social, de querer pertenecer y ser amado, herramientas que creen que el niño es bueno por naturaleza y sólo necesita guía, amor y firmeza: La Disciplina Positiva hizo que tirara la vieja “caja de herramientas” y me permitió guiar a mi hijo en su crecimiento natural y perfecto.

La disciplina positiva está basada en varios conceptos:

• Transmitir el mensaje del amor y respeto, creando sentido de conexión y pertenencia.

• Ser firme y amable al mismo tiempo.

• Identificar las creencias detrás del comportamiento. Una disciplina efectiva es aquella que entiende las razones por las cuales los niños hacen lo que hacen y trabaja en cambiar esas creencias, en lugar de tratar simplemente el comportamiento.

• Aprovechar los errores como oportunidades de aprendizaje.

• Permitirle a los niños explorar las consecuencias de sus decisiones (a través de preguntas curiosas) en lugar de consecuencias (una forma de castigar disimulada) para que paguen por sus errores.

• Enfocarse en soluciones: Involucrando al niño en la creación de ellas.

• Enseñarles habilidades interpersonales e intrapersonales como: Autodisciplina, autocontrol, autoevaluación, cooperación, comunicación asertiva y empatía hacia los demás.

• Invitar a los niños a percibirse como una persona capaz con un propósito de vida. Anima el uso del poder personal y autonomía.

• Fomentar la motivación intrínseca.

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Y ahora, como mamá de dos hermosos hijos y guía certificada como educadoras de Padres en Disciplina Positiva, sigo estos conceptos y aún lucho por olvidar mi “caja de herramientas” pero cada día crezco junto a mis hijos y tomamos los errores como oportunidades de aprendizaje.