Facilitar Vs. Guiar

Muchos padres buscamos cómo facilitarle la vida a nuestros hijos y lo hacemos por amor. Les vestimos por la mañana, les damos a cucharadas su comida, les recogemos su ropa y juguetes, etc. Hemos permitido que pase la edad de la independencia, la edad del “yo solito”, haciendo mucho oído sordo por comodidad y agilidad nuestra, y nuestros hijos nos han comprado el mensaje: “SOY INCAPAZ”.

Si pudiéramos –algunos aún están a tiempo- permitir que ese momento del “yo solito” volviera, sería el momento de que SÍ lo hagan solitos y se equivoquen, aprendan, lo hagan despacio, generen caos. Y si como educadores simplemente los guiáramos sin facilitar, entonces ellos comprarían el mensaje: “YO PUEDO”.

¿Y cómo volver atrás, cómo hacer con un niño que ya no se “puede” vestir solito pero tiene la habilidad de hacerlo? ¿Cómo convencer al hijo de que los juguetes no se recogerán solos y de que yo ya no voy a recogerlos por él? Tenemos un doble trabajo: Dar posibilidades pequeñas para que vivan el “SER CAPAZ” y borren el primer mensaje comprado. Y luego, tomarnos el tiempo de entrenarlos, guiarlos, preguntarles; confiar en que pueden y quieren, retomar nuestro papel de guías y no de protagonistas en su vida.

¿Recuerdan algunos momentos donde era un hermoso caos que su hijo hiciera las cosas solito?

 

niños locos

Algunos seguidores nos compartieron estas hermosas fotos de estos momentos. Gracias!

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El poder de la vulnerabilidad

Le tememos tanto a la vulnerabilidad que para protegernos de ella buscamos ser perfectos y peligrosamente, tratamos de perfeccionar a nuestros hijos.
Pero ¿saben? los niños vienen ya adaptados para Luchar.
Cuando sostenemos en manos estos bebés perfectos, la tarea no es decir “oh! por Dios es Perfecto” ¿Es mi tarea es que siga así y asegurar que sea parte del equipo de tenis en 5to grado y aceptado en Yale en el 7mo grado?
Esa no es nuestra tarea. Nuestra tarea es verlo y decir “Eres imperfecto y estás hecho para luchar pero eres digno de amor y pertenencia”. Esa es nuestra tarea.

¿No puedo darle todo a mi hijo?

¿No puedo darle todo a mi hijo?

Muchos padres han recibido el mensaje de profesionales y amigos que dicen “No se le puede dar todo a los hijos” “Los hijos tienen que frustrarse de vez en cuando”. La verdad me encanta que estos profesionales y amigos tengan tanto positivismo de la vida, pensando que si no le advierten a los padres que “No les den todo”, los padres podrán darles todo… TODO no tiene límites… TODO es tan amplio como la vida, así que me encanta que alguien realmente crea que un padre tiene que hacer un “esfuerzo” para no dar todo, cuando en la realidad económica actual, el dinero y el tiempo son tan escasos.

Supongamos entonces que estos mensajes realmente quieren decir que no debemos darle a nuestros hijos todo lo que podemos darles, que debemos reprimirnos a propósito por el simple hecho de crear frustración y por ende crecimiento, y esto va en contra de mis creencias. Para mí los niños son puros, buenos, son nuestros maestros, son seres que merecen un trato igualitario de respeto y dignidad. Esto quiere decir que son igual de importantes que los adultos, que no son más importantes que los adultos tampoco y que todos merecemos respeto y consideración en igual medida.

Por eso, ante las aseveraciones anteriores, estoy completamente en desacuerdo. Yo no intento frustrar a nadie que amo y respeto. Lo cual no significa que ese alguien no se frustrará jamás, pues la vida, en espacial para un niño, está llena de episodios frustrantes. ¿Recuerdan cuando aprendieron a atar sus zapatos? Grgrgr era frustrante no lograrlo!!! Bueno, yo creo que la vida da muchas oportunidades para vivir la frustración y sobreponerla, sin necesidad de que los adultos creemos un complot a su alrededor.

Teniendo esto presente, la pregunta sería ¿Cómo logro que un episodio frustrante, sea un momento de aprendizaje y creación de resiliencia? La respuesta es simple, CONFIAR. Confiar en que nuestros hijos podrán lidiar son sus sentimientos y crearán estrategias para resolver sus conflictos, confiar en la vida que le trajo esta experiencia con un propósito, confiar en nuestro poder de permanecer al margen. Cuando los padres, por el contrario, ante estas oportunidades de vida rescatamos a nuestros hijos, les robamos maravillosas oportunidades de crecer. Cuando, usando el mismo ejemplo, decimos algo como “No te preocupes, yo lo hago por ti”, o “No es nada, no te preocupes”, estamos dando el mensaje al niño de que él no puede solo, que no confiamos en sus capacidades, pero también le estamos diciendo “No tienes que intentar nada… yo lo haré por ti”. Así los niños compran el mensaje de que siempre otro les hará las cosas, de que es angustiante tomar riesgos, de que el mundo no requiere de esfuerzo ó de que él no está hecho para luchar y sobreponerse.

Y así como cuando mi esposo, mi mamá o mi mejor amiga, está viviendo un proceso frustrante, así mismo acompaño al niño en el proceso de frustración. Entonces además genero una gran oportunidad de enseñar empatía, valentía, coraje, persistencia y fe.

Pámela Moreno

Mujer – Mamá de dos – Esposa
Publicista – Bloguera –
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
Miembro de la Asociación Internacional Positive Discipline Association