CONSECUENCIAS NATURALES

Las consecuencias naturales son sencillas y muy efectivas en el proceso de aprendizaje. Éstas ocurren de forma natural, por ejemplo: cuando te paras bajo la lluvia, te mojas; cuando se te olvida comer, te da hambre; cuando no lavas la ropa, se queda sucia; si olvidas la tarea en casa, no la podrás presentar en clase.

Lo más importante para que sea Consecuencia Natural, es que no hay intervención del adulto para que suceda. En cambio, decir “Si no recoges tu juguetes, ¡los regalo!” no es una consecuencia natural, pues el adulto interviene tomando los juguetes y regalándolos.

 

¿Pero qué tanto estamos dispuestos a NO Intervenir?

ImagenSi nuestro niño no come su almuerzo, qué tan dispuestos estamos a dejarlo sentir hambre hasta lacena? Ó si se para en la lluvia, qué tan dispuestos estamos a permitirle que se moje? Ó a no llevar su tarea al colegio si la deja en casa?

Muchas veces, por no dejar que nuestros hijos sufran, los rescatamos de sus consecuencias naturales, pero paradójicamente a cambio de eso les regañamos, gritamos, castigamos, etc.

No les dejamos vivir las consecuencias naturales y nos inventamos una serie de consecuencias punitivas e irrespetuosas.

Así se pueden aprovechar las consecuencias naturales:
• Analiza primero tu posición ante ellas en las diferentes situaciones y decide en cuáles estás listo para no intervenir teniendo en cuenta las capacidades de tu hijo.
• Informa a tu hijo en qué situaciones no intervendrás o dejarás de intervenir.
• Sé firme y amable. Actúa según lo informado, pero ahórrate comentarios como “te lo dije” ,“ya sabía yo que iba a pasar”, etc.
• Acompaña el sentimiento de tu hijo: “Entiendo que estás molesto por no tener tu camisa limpia”.
• Deja que sea la situación la que enseñe. La tarea del educador es no intervenir y acompañar empáticamente.

Seguro también habrás oído de las consecuencias lógicas, aquellas donde el educador interviene según la situación buscando que el niño viva la consecuencia de sus actos.

Desafortunadamente, muchas veces las consecuencias lógicas son castigos disfrazados y aunque algunas pueden ser respetuosas y acordes, en la mayoría de los casos es mucho más simple y de mucha más ayuda enfocarse en encontrar soluciones.

Pámela Moreno
Mujer – Mamá de dos (tercera en camino)– Esposa
Publicista – Bloguera – Educadora
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
Miembro de la Asociación Internacional Positive Discipline Association
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(Image courtesy of Mindy McGregor/ FreeDigitalPhotos.net)

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NAVIDAD Y NIÑOS: DAR

NAVIDAD Y NIÑOS: DAR

Esta entrada fue publicada originalmente por nosotros en abrazarte: (http://abrazarte.org/2013/12/05/navidad-y-ninos-dar-disciplina-positiva/).

Cuando pensamos en navidad y niños pensamos en los muchos regalos que recibirán, en las cenas a las que deberán asistir, en las novenas a las que les vamos a llevar. Pensamos en los hermosos momentos para crear memorias al lado del árbol, de las luces, de las comidas, vemos a los niños como receptores de cosas y situaciones. Bueno… esa es una cara de la moneda, pero nos olvidamos muchas veces de lo mucho que los niños pueden dar y de lo especial que se sienten cuando son ellos los que brindan algo de sí a otras personas.

Cuando yo era adolescente, mamá me animaba para que me juntara con mis amigas e hiciera algo especial para un ancianato. Mis amigas eran del coro del colegio, así que nos íbamos con sus guitarras, sus hermosas voces –no puedo incluir la mía-, nuestras sonrisas y ánimos para hacerles pasar una tarde divertida, llevábamos algunos buñuelos y natilla (típico en Colombia para navidad) y pasábamos el día cantando música de la época de los ancianitos, villancicos y, sobre todo, escuchando sus canciones desconocidas para nosotros, sus historias, peinando sus grises melenas.
Al salir de ahí, estábamos llenas de una energía arrolladora, nos sentíamos maravillosas, casi como flotando. Alfred Aldler, presenta este concepto de la “Gemeinschaftsgefühl” palabra alemana que no tiene traducción literal pero que se puede conceptualizar en “responsabilidad social” o “interés comunitario”, como una necesidad real de los niños y adultos, que debe ser promovida en todas las etapas de la vida. Para enseñar a los niños este interés por el otro, primero ellos deben sentirse bien consigo mismos y así tendrán mucho para dar, y este es un círculo sin fin, pues al hacer algo por los demás los niños desarrollan sentimientos de capacidad, de reconocimiento e importancia vitales para la formación de su carácter.

Así que desde muy pequeños, podemos ayudar a nuestros niños a buscar situaciones donde desarrollen el interés social. Permitámosles a ellos definir qué quieren hacer por quién en estas fechas, quizá hagamos una lista juntos y que ellos al final decidan cual será el primer paso.

Para inspirarnos creemos una lista entre todos:
– Crear una tarde de actividades en un hogar de niños o ancianos.
– Crear tardes de lectura de cuentos para niños más pequeños
– Hacer tarjetas de navidad para una persona solitaria.
– Hacer galletas para los vecinos.
– Donar juguetes/ropa para un hogar.
– Hacer una colecta de víveres para una familia necesitada.
Pámela Moreno
Mujer – Mamá de dos (tercera en camino)– Esposa
Publicista – Bloguera – Educadora
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
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¿NIÑOS Y NIÑAS MANIPULADORES?

“Está comprobado que los niños hasta los 4 años no saben adivinar qué pensarán las personas y claro, si tu no puedes adivinar como actuarán o que pensarán otras personas, no puedes manipularlas” afirma Rosa Jové, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona, está especializada en psicología clínica infantil y juvenil y en psicopediatría. Entonces, si es así, por qué como adultos nos sentimos “manipulados” por los bebés y los niños pequeños? Habría entonces que analizar por qué los adultos no creemos en los bebés y niños pequeños? Por qué no damos por ciertos sus sentimientos? Por qué pensamos que no pueden ser genuinos sus llantos y que realmente nos necesitan, quizá mas de lo que el bebé vecino necesita a sus padres, pero que la necesidad de mi bebé en su medida es tan real como es expresada?

Entonces, como adultos tenemos la respuesta, estamos condicionados a pensar que si YO no lo considero verdad, no puede ser verdad y la verdad de un bebé puede ser muy lejana a la mía, para mí, el bebé todo lo tiene (pañal limpio, barriga llena, gases afuera, comodidad en su cuna… etc.) pero para el bebé algo le falta (un abrazo, una canción, mecerse… )

Luego entre los 4 – 5 años los niños desarrollan “teoría de la mente”, es decir, la habilidad para percibir que los demás tienen intenciones, deseos, y pensamientos distintos a los de él, lo cual le permite predecir su conducta y también interpretar lo que sucede a su alrededor. Con esta “teoría de la mente” nace la capacidad de manipular… ¿Y cómo la aprenden? Desde qué bases pueden desarrollarla, a veces con tal rapidez?

Miremos cómo han sido “educados en Manipulación”

  • Me das un beso y te doy un dulce.
  • Ven a abrazarme y te doy mi celular.
  • Ponte la pijama o no te leo un cuento.
  • Silencio o te lleva el policía.
  • Deja de llorar que esa señora va a pensar que eres llorón.
  • ETC, ETC.

Padres, cuidadores, profesores, familiares y amigos han sido sabios maestros y los niños han escuchado atentos desde que nacen, cada palabra y cada gesto, como siempre hábiles estudiantes de su entorno. Ahora, pasados los 4 años, han logrado entender que todo eso no eran más que estrategias para lograr de él, lo que el otro quería… ¡VAMOS A PROBAR! –se dicen-

ID-10063252Y al probar tienen algunos triunfos, otros fracasos, pero como todo buen estudiante no desfallecen ante el grito de mamá/papá sino que buscarán otras maneras de lograrlo…

¿Cómo lo manejamos entonces?
Modelar: Esto no se limita a no manipular a nuestros hijos, que ya de por si es un gran camino de desaprender, un camino lleno de tropiezos desde luego; sino que incluye modelar como actuar ante la manipulación; me explico, ante las manipulaciones de los demás, actuar y responder como desearíamos que el niño lo haga.

  • “Me das un beso y te doy un dulce” —> “Mi hijo ahora no quiere darte un beso, aunque te quiere mucho”
  • “Ven a abrazarme y te doy mi celular” —> “Luego cuando el niño esté listo vendrá a abrazarte y si tú luego quieres prestarle el celular porque estás lista, él también te lo agradecerá”

Ayudar a los niños pequeños a superar las presiones sociales y a saberse respetados es fundamental, siendo respetuosos y firmes, damos una lección de vida, ya luego, con niños mas grandes, podemos hacer juegos de roles:
Juguemos que soy la abuela y te pido un beso a cambio de un dulce ¿Cómo podrías decirle a la abuela que eso no te gusta?
Juguemos a que soy un amiguito y te digo “no serás mi amigo si no me obedeces”, ¿Qué podrías hacer tú? etc, etc.

A pesar de todo, los niños conocerán qué es la manipulación y la intentarán poner en marcha, y dependerá de nosotros ser firmes y amables, respetándonos a nosotros y a ellos para que entiendan que no es una manera aceptable de negociar.

Pámela Moreno
Mujer – Mamá de dos – Esposa
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