A disfrutar Halloween, ¡Que los niños, disfruten!

Ya estamos cerca del 31 de Octubre, muchos niños están pensando en su disfraz y muchos papás están pensando en el disfraz para sus hijos, pero cuidado, que a veces los papás queremos vivir a través de nuestros niños un día de Halloween “perfecto” y olvidamos el objetivo del día: Que los niños disfruten.

A mi en lo personal me encanta disfrazarme, quienes me conocen saben que cada año me disfracé, desde niña hasta ahora de mamá.
De niña, mi mamá elegía mi disfraz, era una gran oportunidad de exhibir sus dos lindas “princesas” así que cada año, mi hermana y yo, lucíamos los disfraces mas elaborados, mandados a hacer con un año de anticipación.
Por nuestros atuendos éramos las que mas halagos se llevaban, las que mas dulces especiales recibían y a las que mas fotos les pedían. Yo adoraba la atención, mi hermana no tanto, pero muchos años llevaba disfraces incomodísimos!! En la ocasión del disfraz de Dama Antigua, papá tuvo que ir en un carro con mi hermana atrás y yo, con mamá en otro carro… nuestros encajes no permitían a dos sentarse atrás! Creánme que no exagero, mirenme de niña!

Recorriendo vitrinas me topo con muchos disfraces muy “lindos” pero que no tienen en cuenta al niño que los vestirá! Por eso, les invito a antes de soñar con su hijo o hija o bebé disfrazado de, tengan en cuenta la etapa y personalidad de su chiqui: que el disfraz les permita gatear, correr, hacer su siesta. Que el disfraz les permita estar cómodos y jugar, que lo que vayan a invertir no sea luego un freno para que lo ensucien y se gocen el día.

Cuidado con los accesorios! Ya de mamá me pasó que encontré un hermoso disfraz de pirata para mi hijo de 3 años, era cómodo, lindo y a mi hijo le encantó, así q yo feliz, por que estando en embarazo de mi segundo hijo podía ser de pirata con él!
Pero olvidé que lo que me gustaba a mi del disfraz de pirata eran los accesorios y claramente mi hijo de 3 años no estuvo interesado en llevarlos por mas de 2 minutos. Me costo, hay que admitirlo, aceptar que no los llevaría y no estaría “perfecto” como yo lo pensé, sino que estaría “perfecto” para él.
Y eso me lleva a los mas importante, respetar como el niño quiere vivir el Halloween, con o sin disfraz, con o sin accesorios, con o sin pintura en su cara, con o sin cantar frente a desconocidos. Cada año veo como muchos padres, que aman el Halloween tanto como yo, se dejan arrasar por su imagen del “Halloween perfecto” y se olvidan de sus hijos, desde bebés les obligan a ser maquillados en los puestos de pintucaritas, les manipulan para que canten en las puertas de las casas o de los almacenes, y convierten este festejo en una tortura para los niños.
No es fácil, cuando tienes una idea de cómo debe ser, permitir que otro –y peor si ese otro es tu hijo- te diga que no, pero este como en cada día, debemos respetar a los niños y bebés, cuando les respetamos ellos saben que son dignos de respeto y luego exigirán a otros que los respeten.

Niños mayores: ya cuando nuestros hijos crecen, quizá hacen planes para salir con sus amigos y sin supervisión… otra idea muy diferente a la que soñaste. Cómo actuar? Halloween en mi opinión no es el mejor día para que sea el “primer día”. Si tu hijo no ha salido solo jamás y te está exponiendo esta idea, quizá valga la pena que unos días antes haga un ensayo, o que a una distancia prudente los acompañe un adulto. Quizá es una gran oportunidad de presentar al Adulto Mudo, este que no opinará, juzgará o recordará lo vivido, la única responsabilidad de este adulto es la seguridad. Si tu niño mayor, sabe que este adulto mudo, es realmente mudo, estará mas dispuesto a usarlo. (Habrán otras oportunidades para corregir, el adulto mudo no es una de ellas)

Seguridad: Hable con sus hijos sobre el comportamiento que espera de ellos, este día ellos estarán interactuando con muchos extraños, díganles que confíen en sus instintos y se sienten incómodos, los busquen a ustedes. Este día, al menos en mi ciudad, hay mucha gente afuera, por eso planear la noche será vital para evitar malestares, en la planeación tenga en cuenta:

-horarios de sueño de los niños

-Una momento para cenar o llevar un snak saludable

-llevar agua y ofrecerles constantemente

-ruta a recorrer
Desde el otro lado de la puerta.
Algunos salen a pedir dulces, otros se quedan en casa a entregar los dulces. Si usted está al otro lado de la puerta, únase a esta noche para el deleite de los niños:

– No les obligue a cantarle, ahórrese las manipulaciones con los dulces, seguro el adulto que acompaña a los niños les motivará a hacerlo, pero si no lo logra, agradezca al niño por llegar a su puerta, bríndele un dulce y una sonrisa, como padres se lo agradecemos por que le enseña al niño que el mundo es lugar seguro y respetuoso de las diferencias.
– No haga comparaciones con los disfraces, quizá algunos niños no quisieron disfrazarse, o se cansaron del disfraz, quizá eligieron un disfraz simple o feo a su punto de vista, pero sin importar esto, agradezca al niño por llegar a su puerta, bríndele un dulce y una sonrisa, como padres se lo agradecemos por que le enseña al niño que el mundo es lugar seguro y respetuoso de las diferencias.
– Si ya no tiene dulces, no deje a los pequeños esperando en su puerta, quizá puede pegar una notica que les explique que se acabaron los dulces o que no está en casa, como padres se lo agradecemos por que le enseña al niño que el mundo es lugar amoroso y que piensa en ellos.

y por último, ¿qué hacer con tantos dulces?

Sea creativo y tenga en cuenta a sus hijos para crear un plan de acción, esta es una grandiosa oportunidad para hablar de salud, del autocuidado del cuerpo, de los excesos, etc.
Les comparto algunas ideas:
– Hacer bolsitas de dulces para regalar en navidad a la familia: no falta tanto para esta fecha y crear regalos para tíos, abuelos y primos puede ser un gran motivador para no comerlos todos.
– Seleccionarlos en 3 contenedores: El mas pequeño para los dulces que mas le gustan y a los que tendrá libre acceso, el mediano para los dulces que le guardarán y le serán dados de a poco y uno grande para los dulces que llevará donde sus abuelos para que le de den de apoco cuando les visite.
– Cambio por dinero: Mi hijo el año pasado con 7 años, amó esto! Cada dulce podía cambiarlo por 100 pesos colombianos (un centavo de dólar), el valor de cada dulce lo fijarán ustedes, incluso las chupetas pueden tener un valor diferente. Al final, entre mas dulces cambia mas dinero recibe y con él se puede comprar el juguete que quiera.

¿Qué otra idea se les ocurre?

Feliz y respetuoso Halloween!!!

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¿Demandar obediencia ó motivar a la colaboración?

Durante estos años como entrenadora de padres, pero sobre todo como mamá, siento cada día la urgencia por demandar obediencia, queremos que las cosas se hagan a nuestra manera y en nuestros tiempos, pero cuando esto involucra a otros adultos nos obligamos a respetar sus tiempos y a respetar sus ideas, nos obligamos a buscar acuerdos donde ambos adultos estemos cómodos, por qué no llevar ese mismo comportamiento a la necesidad de obediencia con nuestros hijos?
Siempre que expongo esta idea, siento ese temor en padres y maestros; el miedo de cultivar la irresponsabilidad y el egoísmo les hace un nudo en la garganta porque todos queremos cultivar niños sanos socialmente. Entonces aclaremos esto, no demandar obediencia no significa no enseñar responsabilidad, ¡todo lo contrario!, cuando demando, el mayor responsable es quien demanda –el otro solo cumple lo que le dijeron- pero cuando pido colaboración, cuando permito al otro crear sus propias estrategias para una meta social común, entonces estoy permitiéndole tomar responsabilidad total de su vida, sus actos y sus consecuencias, pero claro para entregar esta responsabilidad debo antes prepara el terreno, veamos:
En una misma situación cotidiana, vestirse para salir, veamos cómo funcionarían los dos escenarios. Podemos demandar obediencia: ¡Ve a vestirte! ¡Por favor ve a vestirte! ¡Déjate poner la camisa, ayúdame! etc. Ó, podemos preparar el terreno y motivarle a colaborar.
Preparar el terreno sería según la edad del niño, tener ropa fácil para el quitarse y ponerse, dejar a su alcance 2 o 3 opciones de camisa y pantalón, haberse tomado el tiempo de enseñarle a tomar la camisa y el pantalón y ponérsela, conocer el tiempo estimado que tarda el niño en vestirse, entrenarle en donde dejar la ropa sucia; y luego que el ambiente esté preparado, motivar a la colaboración “En media hora salimos, qué te falta para estar listo y salir a tiempo?”
Decía que invitar a la colaboración es permitirle tomar responsabilidad total de su vida, sus actos y sus consecuencias, así que el niño se invita a crear su propia idea par lograr la meta común “Estar listo en 30 minutos”. El niño pequeño podrá tener un poco mas de guía por ejemplo con opciones limitadas “Quieres vestirte ahora o luego de lavarte los dientes?” En este pensamiento el niño es responsable tanto del éxito con el cumplimiento de la meta, como del fracaso viendo los errores como oportunidades de aprendizaje para todos y deberá conocer con anticipación y no en forma de amenaza, qué ha decidido hacer usted (no que obligará a hacer al niño) al terminar esos 30 minutos “En 30 minutos salgo, no puedo esperar mas por que llegaría tarde, papá está dispuesto a quedarse contigo si no alcanzas” ó “En 30 minutos debemos salir, si no logras vestirte a tiempo, tendré guardar tu ropa en el morral y te vistes en el auto al llegar donde la abuela”. Quizá si repetidamente su hijo no logra estar a tiempo en 30 minutos, usted requerirá de trabajo de análisis para llegar al fondo del asunto, o el niño necesita más entrenamiento en sus habilidades ó está convirtiendo esta rutina en una manera de expresar una necesidad no satisfecha, en cuyo caso, se debe ir a la raíz del asunto.

tomada de http://1.bp.blogspot.com/-ylMdluIxvso/Tb2qz_IW48I/AAAAAAAAAAU/Dg3__PSCZzg/s1600/mayo1sassonhogar_w%255B1%255D.jpg
foto tomada de http://1.bp.blogspot.com/-ylMdluIxvso/Tb2qz_IW48I/AAAAAAAAAAU/Dg3__PSCZzg/s1600/mayo1sassonhogar_w%255B1%255D.jpg

Como se expone, dar ordenes quizá es mas “rápido”, pero invita a las luchas de poder o a la sumisión, y a la larga, el padre siempre tendrá la mayor responsabilidad en hacer que se cumpla la orden, por lo tanto tiende a escalonar la firmeza y a recurrir a otras estrategias de control (amenazas, gritos, sobornos, etc). Mientras que cuando entrenamos y motivamos a la colaboración, damos esa responsabilidad al niño, y cada vez, el padre será menos activo y el niño será mas responsable.

Muchas veces los padres sentimos que no tenemos tiempo para entrenar y motivar, porque realmente es un trabajo a futuro, pero acaso sí tenemos tiempo y energía para, durante toda su infancia y adolescencia, estarles diciendo qué y cuándo hacer las cosas y ser los responsables de qué y cómo y cuándo las hacen?