¿No puedo darle todo a mi hijo?

¿No puedo darle todo a mi hijo?

Muchos padres han recibido el mensaje de profesionales y amigos que dicen “No se le puede dar todo a los hijos” “Los hijos tienen que frustrarse de vez en cuando”. La verdad me encanta que estos profesionales y amigos tengan tanto positivismo de la vida, pensando que si no le advierten a los padres que “No les den todo”, los padres podrán darles todo… TODO no tiene límites… TODO es tan amplio como la vida, así que me encanta que alguien realmente crea que un padre tiene que hacer un “esfuerzo” para no dar todo, cuando en la realidad económica actual, el dinero y el tiempo son tan escasos.

Supongamos entonces que estos mensajes realmente quieren decir que no debemos darle a nuestros hijos todo lo que podemos darles, que debemos reprimirnos a propósito por el simple hecho de crear frustración y por ende crecimiento, y esto va en contra de mis creencias. Para mí los niños son puros, buenos, son nuestros maestros, son seres que merecen un trato igualitario de respeto y dignidad. Esto quiere decir que son igual de importantes que los adultos, que no son más importantes que los adultos tampoco y que todos merecemos respeto y consideración en igual medida.

Por eso, ante las aseveraciones anteriores, estoy completamente en desacuerdo. Yo no intento frustrar a nadie que amo y respeto. Lo cual no significa que ese alguien no se frustrará jamás, pues la vida, en espacial para un niño, está llena de episodios frustrantes. ¿Recuerdan cuando aprendieron a atar sus zapatos? Grgrgr era frustrante no lograrlo!!! Bueno, yo creo que la vida da muchas oportunidades para vivir la frustración y sobreponerla, sin necesidad de que los adultos creemos un complot a su alrededor.

Teniendo esto presente, la pregunta sería ¿Cómo logro que un episodio frustrante, sea un momento de aprendizaje y creación de resiliencia? La respuesta es simple, CONFIAR. Confiar en que nuestros hijos podrán lidiar son sus sentimientos y crearán estrategias para resolver sus conflictos, confiar en la vida que le trajo esta experiencia con un propósito, confiar en nuestro poder de permanecer al margen. Cuando los padres, por el contrario, ante estas oportunidades de vida rescatamos a nuestros hijos, les robamos maravillosas oportunidades de crecer. Cuando, usando el mismo ejemplo, decimos algo como “No te preocupes, yo lo hago por ti”, o “No es nada, no te preocupes”, estamos dando el mensaje al niño de que él no puede solo, que no confiamos en sus capacidades, pero también le estamos diciendo “No tienes que intentar nada… yo lo haré por ti”. Así los niños compran el mensaje de que siempre otro les hará las cosas, de que es angustiante tomar riesgos, de que el mundo no requiere de esfuerzo ó de que él no está hecho para luchar y sobreponerse.

Y así como cuando mi esposo, mi mamá o mi mejor amiga, está viviendo un proceso frustrante, así mismo acompaño al niño en el proceso de frustración. Entonces además genero una gran oportunidad de enseñar empatía, valentía, coraje, persistencia y fe.

Pámela Moreno

Mujer – Mamá de dos – Esposa
Publicista – Bloguera –
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
Miembro de la Asociación Internacional Positive Discipline Association

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LIMITES – REGLAS – ACUERDOS

Reunión familiar Cada vez que sale el tema de disciplina positiva y no punitiva, muchas dudas surgen a los padres, pero una de las    dudas más fuertes es acerca de las reglas o límites con los hijos ¿Existen las reglas? ¿Cómo manejan los límites?

Hace poco sostuve una conversación en el chat con una amiga, madre de mellizas adolescentes (casi 13 años) y otra menor de 7 años. Ella me hacía esta pregunta y, luego de tener su autorización, les comparto lo que concluimos en nuestra charla.

Amiga: “Apenas empiezo a entender este modo de formar y educar que ustedes manejan, todavía no entiendo bien eso de “no reglas”, tanto mi esposo como yo y nuestros padres somos abogados, entenderás que vivimos en un modo de vida lleno de reglas y las hemos puesto en casa. De hecho bastante seguido les recuerdo cuáles son.

Pero definitivamente ha habido un gran cambio en casa: casi nada de gritos, nada de nalgadas, mucha plática. Y de mi parte muchos abrazos y besos. Pero: Qué más podemos hacer para formar 3 seres plenas, empáticas, con gran autoestima y seguras de sí mismas?¿Cómo funciona eso de no reglas? ¿No será mucho pedir para mamá, papá, abogados?

YO: “Pues te felicito por los avances que me compartes, no es camino fácil pero si uno muy satisfactorio. Sobre las reglas, es un concepto que me encantaría ampliarte.
Entendiendo las reglas como algo rígido, que viene de afuera y que si la traspaso o rompo me califica de “malo”, estas reglas son las que no compartimos en Disciplina Positiva, pues una regla así puede invitar (sobre todo a los adolescentes) a romperlas, a retar la autoridad de quien las vigila. O por el contrario, según personalidad, invitan a ser sumiso y pensar  sino no puedo hacer nada contra esto, no importa lo que piense o haga, me resigno.

Por otro lado, como seres humanos tenemos la necesidad de vivir en comunidad, lo necesitamos y deseamos, por lo cual crear habilidades a nuestros hijos para vivir en comunidad es una gran necesidad. ¿Cómo les enseño esto? Teniendo en cuenta sus opiniones y llegando juntos a acuerdos de convivencia, teniendo claro cuáles son los valores familiares (no violencia, rectitud, amor, verdad, paz, etc). Creando un espacio para presentar tus necesidades, ej. “Yo me preocupo demasiado si están fuera de casa en la noche”, así que el acuerdo al que llegarán para su hora de regreso a casa no será una regla que pruebe tu poder autoritario, sino un acuerdo basado en tu necesidad de protegerlas y la necesidad de ellas de tener una madre en paz. Y ahí, debatir sobre la hora de entrada, y llegar juntos a un acuerdo, este acuerdo debe ser respetado así que muchos dirán que se ha establecido una “regla familiar” y en ese sentido podría ser, así que la invitación es a sentarse con los niños a definir cómo pueden ir respetando las necesidades de todos, llegar a acuerdos de convivencia.

Y creo que tú y tu esposo como abogados, tienen muchísimas y valiosas herramientas de cómo llegar a acuerdos.

Los acuerdos, así como las necesidades de todos en casa, son cambiantes en el tiempo, así que vale la pena tener abierto un espacio de diálogo donde se pueda revisar qué ya es obsoleto o qué debe modificarse o permanecer igual, a esto en disciplina positiva le llamamos reuniones familiares”.

Amiga: “aaaaaahhhh ok, te responderé con una pregunta a ver si capté la idea. ¿Se trata entonces de un sistema democrático? en el que todos/as participan en definir los límites, con base en el respeto de los derechos, tanto de la “comunidad” (familia) como individuales, y ¿en cooperar para satisfacer las necesidades de cada uno/a???

Más que regla unilateral son reglas bilaterales o plurales dentro de uno o varios convenios familiares?? ¿algo así?? jajajaja necesito entenderlo desde mi óptica jurídica. Espero no haber enredado más el concepto”

YO: “La única diferencia con un sistema democrático en donde la mayoría gana, es que acá solo hay acuerdo si todos lo aceptan, si no se llega a un acuerdo común, es mejor esperar unos días y luego replantear, a veces el tiempo nos da perspectiva e innovadoras soluciones.”

Amiga: “O sea que se acuerda por unanimidad y no opera por mayoría.

Me parece muy interesante”

YO: “Además, cuando niños y adolescentes participan en la elaboración de los acuerdos, están mas dispuestos a respetarlos.”

Amiga: “Me quedó claro, o sea que al final sí hay reglas, pero reglas que tienen en cuenta a todos. Gracias”.

YO: “Fue un placer, saludos a las niñas!”

Y por si alguno de ustedes, padre o madre de niños pequeños se pregunta como hacerlos con sus hijos, les recomiendo dar opciones limitadas en estos acuerdos, por ejemplo ¿Leemos un cuento y luego nos ponemos el pijama ó, con el pijama puesto leemos en cama?

 

Pámela Moreno A.

Certificada como Educadora de Padres por Positive Discipline Association

Rutinas: Entregando el Poder a los niños

En casa, a pesar de intentar varias estrategias, la hora de dormir era una batalla. Luego de un largo día, la noche me llega con poca paciencia, quiero caer inmersa entre mis asuntos y dedicarme un rato exclusivo a mi. Mis hijos por otro lado llegan a la noche con energía, para ellos la noche es momento de cuentos ilimitados, de jugar en la cama guerra de almohadas, de inventar canciones e historias. Y a pesar de las estrategias caíamos en una lucha de poder: Yo exigía que se durmieran a cierta hora y ellos decían NO!
Yo no era consciente de esta guerra de poder, para mi, ellos necesitaban dormir a X hora para levantarse energéticos al otro día, y la hora de dormir no era negociable, olvidé que así como en todas las necesidades humanas, debía confiar en que mis hijos podían autorregularse si les daba un ambiente adecuado, de respeto, amor y firmeza.

Así pues, luego de un gran trabajo interno de confiar y crecer, nos reunimos y acordamos una rutina para acostarse. El objetivo final de la rutina era llegar a la cama y quedarse en cama, y cada uno se dormiría en el momento que lo requeriría, mientras tanto podrían leer cuentos en cama, o contarse historias (los dos niños colechan).
Imagen
Juntos hicimos escribimos en papelitos todas las actividades necesarias antes de ir a la cama, decidieron un orden y un tiempo, he hicimos este diagrama con un reloj a pila.  La manecilla de los minutos va mostrando a los niños los pasos a seguir. Ahora debo comerme las palabras cada vez que quiero dirigir su proceso, o apurarlos, solo cuando los veo dispersos les pregunto “¿Que muestran las manecillas del reloj?” Y como ellos mismos lo construyeron, no soy yo quien los dirige… son ellos respetando sus propios acuerdos. Así ellos saben que son ellos los que tienen el poder de sus vidas y la responsabilidad sobre sus decisiones, creando autodisciplina.

Y que pasa con los mas pequeños?
(Edito este post 4 años después, teniendo ahora un tercer hijo, una pequeña que aun necesita mas acompañamiento)
Junto a mi hija cree el mismo modelo, pero ahora con fotos (pongo fotos de referencia):

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Una tarde tomamos fotos de todas las cosas que ella debía hacer antes de dormir. luego las imprimimos y les pusimos un punto de velcro.
Cada noche las fotos están exhibidas en una cinta y cada vez que hace una actividad, toma la foto de esa actividad y la pasa a la cinta de abajo, así ella misma va viendo que ya hizo, y que le falta. Es un juego hacia la autodisciplina y que la motiva a el siguiente paso.
Una vez la rutina está lista, la ultima foto es de ella en la cama. En ese punto y respetando que ella es quien puede decidir cuando se va a quedar dormida, la única regla es: Quedarse en la cama y hablar bajo para que “la ciudad descanse”.

Otras ideas pueden ser: Poner las imágenes o fotos en un reloj, o crear su propio libro de dormir

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Imágenes tomadas de

http://blog.positivediscipline.com/2010/10/routine-chart-and-wheel-of-choice.html
http://www.thefussybabysite.com/blog/the-wheel-of-choice/

Una vez creada la rutina JUNTO con sus hijos, el éxito dependerá de la constancia, la firmeza y la cordialidad con que guíe cada noche.
Felices sueños!

 

Pamela Moreno

Mujer * Mamá De Tres * Esposa * Educadora * Community Manager* Educadora De Padres y Maestros En Disciplina Positiva * Miembro De La Asociación Internacional Positive Discipline Association
* Miembro Fundador De La Asociación De Disciplina Positiva Colombia