LIMITES – REGLAS – ACUERDOS

Reunión familiar Cada vez que sale el tema de disciplina positiva y no punitiva, muchas dudas surgen a los padres, pero una de las    dudas más fuertes es acerca de las reglas o límites con los hijos ¿Existen las reglas? ¿Cómo manejan los límites?

Hace poco sostuve una conversación en el chat con una amiga, madre de mellizas adolescentes (casi 13 años) y otra menor de 7 años. Ella me hacía esta pregunta y, luego de tener su autorización, les comparto lo que concluimos en nuestra charla.

Amiga: “Apenas empiezo a entender este modo de formar y educar que ustedes manejan, todavía no entiendo bien eso de “no reglas”, tanto mi esposo como yo y nuestros padres somos abogados, entenderás que vivimos en un modo de vida lleno de reglas y las hemos puesto en casa. De hecho bastante seguido les recuerdo cuáles son.

Pero definitivamente ha habido un gran cambio en casa: casi nada de gritos, nada de nalgadas, mucha plática. Y de mi parte muchos abrazos y besos. Pero: Qué más podemos hacer para formar 3 seres plenas, empáticas, con gran autoestima y seguras de sí mismas?¿Cómo funciona eso de no reglas? ¿No será mucho pedir para mamá, papá, abogados?

YO: “Pues te felicito por los avances que me compartes, no es camino fácil pero si uno muy satisfactorio. Sobre las reglas, es un concepto que me encantaría ampliarte.
Entendiendo las reglas como algo rígido, que viene de afuera y que si la traspaso o rompo me califica de “malo”, estas reglas son las que no compartimos en Disciplina Positiva, pues una regla así puede invitar (sobre todo a los adolescentes) a romperlas, a retar la autoridad de quien las vigila. O por el contrario, según personalidad, invitan a ser sumiso y pensar  sino no puedo hacer nada contra esto, no importa lo que piense o haga, me resigno.

Por otro lado, como seres humanos tenemos la necesidad de vivir en comunidad, lo necesitamos y deseamos, por lo cual crear habilidades a nuestros hijos para vivir en comunidad es una gran necesidad. ¿Cómo les enseño esto? Teniendo en cuenta sus opiniones y llegando juntos a acuerdos de convivencia, teniendo claro cuáles son los valores familiares (no violencia, rectitud, amor, verdad, paz, etc). Creando un espacio para presentar tus necesidades, ej. “Yo me preocupo demasiado si están fuera de casa en la noche”, así que el acuerdo al que llegarán para su hora de regreso a casa no será una regla que pruebe tu poder autoritario, sino un acuerdo basado en tu necesidad de protegerlas y la necesidad de ellas de tener una madre en paz. Y ahí, debatir sobre la hora de entrada, y llegar juntos a un acuerdo, este acuerdo debe ser respetado así que muchos dirán que se ha establecido una “regla familiar” y en ese sentido podría ser, así que la invitación es a sentarse con los niños a definir cómo pueden ir respetando las necesidades de todos, llegar a acuerdos de convivencia.

Y creo que tú y tu esposo como abogados, tienen muchísimas y valiosas herramientas de cómo llegar a acuerdos.

Los acuerdos, así como las necesidades de todos en casa, son cambiantes en el tiempo, así que vale la pena tener abierto un espacio de diálogo donde se pueda revisar qué ya es obsoleto o qué debe modificarse o permanecer igual, a esto en disciplina positiva le llamamos reuniones familiares”.

Amiga: “aaaaaahhhh ok, te responderé con una pregunta a ver si capté la idea. ¿Se trata entonces de un sistema democrático? en el que todos/as participan en definir los límites, con base en el respeto de los derechos, tanto de la “comunidad” (familia) como individuales, y ¿en cooperar para satisfacer las necesidades de cada uno/a???

Más que regla unilateral son reglas bilaterales o plurales dentro de uno o varios convenios familiares?? ¿algo así?? jajajaja necesito entenderlo desde mi óptica jurídica. Espero no haber enredado más el concepto”

YO: “La única diferencia con un sistema democrático en donde la mayoría gana, es que acá solo hay acuerdo si todos lo aceptan, si no se llega a un acuerdo común, es mejor esperar unos días y luego replantear, a veces el tiempo nos da perspectiva e innovadoras soluciones.”

Amiga: “O sea que se acuerda por unanimidad y no opera por mayoría.

Me parece muy interesante”

YO: “Además, cuando niños y adolescentes participan en la elaboración de los acuerdos, están mas dispuestos a respetarlos.”

Amiga: “Me quedó claro, o sea que al final sí hay reglas, pero reglas que tienen en cuenta a todos. Gracias”.

YO: “Fue un placer, saludos a las niñas!”

Y por si alguno de ustedes, padre o madre de niños pequeños se pregunta como hacerlos con sus hijos, les recomiendo dar opciones limitadas en estos acuerdos, por ejemplo ¿Leemos un cuento y luego nos ponemos el pijama ó, con el pijama puesto leemos en cama?

 

Pámela Moreno A.

Certificada como Educadora de Padres por Positive Discipline Association

RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

La gran premisa de la Disciplina Positiva es “FIRME Y AMABLE AL MISMO TIEMPO”.
La amabilidad habla del respeto por los niños, de ponernos en su lugar, conocer sus límites; y la firmeza habla del respeto por mí mismo, conociendo mis límites.

En el día a día como padres, es muy fácil caer en uno de los lados de la balanza, según como nos sintamos más cómodos actuando, pero

¿Cuál es el resultado de inclinarse hacia un lado de la balanza cualquiera que este sea?

DOLOR E INJUSTICIA.

Eso siente quien no recibe el trato de respeto que se merece.

Una educación autoritaria, tiene mucho de firmeza y poco de amabilidad, los niños no reciben entonces el trato respetuoso que se merecen y terminan por rebelarse o rendirse, según su personalidad.
Por otro lado, cuando una crianza se inclina más hacia la amabilidad y poca firmeza, caemos en una crianza permisiva, y el padre termina por cansarse al no recibir el respeto que se merece, dando como resultados actitudes hacia sus hijos de “¡Haga lo que quiera!” ó “¡Me cansé de ser amable y ya no lo seré, ni un poco!”.

Por esto, el balance constante entre la amabilidad y la firmeza, es una habilidad de vida que debemos practicar, si no la tenemos ya aprendida.

Muchos padres que se inclinan por la firmeza sienten que la amabilidad es rescatar o malcriar a sus niños, y no es así, la amabilidad es respeto cuando CONFÍO en mi hijo para solucionar sus problemas, cuando soy EMPÁTICO con sus sentimientos y le acepto vivirlos, cuando le PERMITO vivir sus consecuencias naturales con dignidad, cuando no lo trato como un ser débil y sin capacidades.

Mientras que los padres que se inclinan por al amabilidad sienten que la firmeza son castigos, regaños, recriminaciones… La firmeza es respeto cuando conozco mis límites y no los traspaso, cuando hago valer los acuerdos hechos con anticipación, cuando respeto la situación y a quienes nos rodean, cuando no actúo en contravía de los valores promovidos en pro de hacerlo fácil ó rápido.

Es una gran lección para nuestros hijos que sean respetuosos, pero para que lo sean tienen que vivir el ser respetados y que mamá, papá se respeten a si mismos.

Veamos un ejemplo: Tu hijo empieza a hablarte de forma irrespetuosa. ¿Se te ocurre una manera como ser firme y amable al mismo tiempo? ¿Una manera de respetarte a ti, y respetar a tu hijo?

Algunas ideas:
– Retirarte en silencio y ya luego, cuando ambos estén calmados, hablar “Antes estabas muy molesto, acepto eso pero no la forma como me hablaste. Te amo, pero cuando me hables mal me voy a retirar y cuando estés listo para hablarme bien, me puedes buscar”
– “Sé que puedes decirme esto en forma respetuosa”
– “Hablemos luego, así no puedo escucharte” y retirarse.

Recuerda que no podemos hacer que otro nos traten con respeto, sólo podemos tratarnos con respeto nosotros mismos.

Jane Nelsen decía “Yo era exclusivamente amable hasta que me hartaba de mis hijos, y luego era exclusivamente firme hasta que me hartaba de mi misma”

¿Puedes hacer una lista de situaciones donde hoy día actúes exclusivamente amable o exclusivamente firme y cómo podrías retomarlas siendo firme y amable al mismo tiempo? ¡Me encantaría leerlas!