Aprendiendo a ser Asertivo

Texto publicado en https://www.facebook.com/Consciousparentingnow, traducción realizada por Luis Isaza.

Cuando era adolescente, mi hija mayor de manera frecuente gritaba, beligerante e irrespetuosa.  Esto era incomodo para mi.  mi reaccion era ignorarla, gritar y usar mi autoridad de padre, para hacerle saber a Hannah que no podía hablarme de esa manera.
Pero me di cuenta de algo: Hannah estaba intentando ser asertiva.  Ella estaba aprendiendo y practicando un habilidad importante de vida.  La única manera saludable de expresar su frustración y enfado era verbalizandolo (que no tenia problema en hacerlo) de una manera sensible y controlada (que aún no sabia como hacer).

logo TALLERCon este hallazgo, modifique mi manera de manejarlo.  Le di a Hannah libertad.  Estuve calmada.  Me recordé que sus gritos no estaban comprometiendo mi autoridad de padre.  Ella solo tenia sentimientos fuertes y los estaba expresando de la mejor manera que sabe.  Mostré empatia a sus pensamientos y sentimientos para que supiera que la escuchaba y entendía.  Hice mi mejor esfuerzo para hablarle a Hannah y como quería que Hannah aprendiera a hablarme.

Con esta manera de manejarlo, ella se calmaba y las cosas así no empeoraban.  Ahora yo podía felicitarla por expresar sus pensamientos y fuertes sentimientos de una manera mas controlada.  Hannah estaba encaminada a manejar su enfado y volverse, no solo una persona asertiva, sino también una persona que podria practicar la asertividad saludable en sus relaciones con otros.

¿No puedo darle todo a mi hijo?

¿No puedo darle todo a mi hijo?

Muchos padres han recibido el mensaje de profesionales y amigos que dicen “No se le puede dar todo a los hijos” “Los hijos tienen que frustrarse de vez en cuando”. La verdad me encanta que estos profesionales y amigos tengan tanto positivismo de la vida, pensando que si no le advierten a los padres que “No les den todo”, los padres podrán darles todo… TODO no tiene límites… TODO es tan amplio como la vida, así que me encanta que alguien realmente crea que un padre tiene que hacer un “esfuerzo” para no dar todo, cuando en la realidad económica actual, el dinero y el tiempo son tan escasos.

Supongamos entonces que estos mensajes realmente quieren decir que no debemos darle a nuestros hijos todo lo que podemos darles, que debemos reprimirnos a propósito por el simple hecho de crear frustración y por ende crecimiento, y esto va en contra de mis creencias. Para mí los niños son puros, buenos, son nuestros maestros, son seres que merecen un trato igualitario de respeto y dignidad. Esto quiere decir que son igual de importantes que los adultos, que no son más importantes que los adultos tampoco y que todos merecemos respeto y consideración en igual medida.

Por eso, ante las aseveraciones anteriores, estoy completamente en desacuerdo. Yo no intento frustrar a nadie que amo y respeto. Lo cual no significa que ese alguien no se frustrará jamás, pues la vida, en espacial para un niño, está llena de episodios frustrantes. ¿Recuerdan cuando aprendieron a atar sus zapatos? Grgrgr era frustrante no lograrlo!!! Bueno, yo creo que la vida da muchas oportunidades para vivir la frustración y sobreponerla, sin necesidad de que los adultos creemos un complot a su alrededor.

Teniendo esto presente, la pregunta sería ¿Cómo logro que un episodio frustrante, sea un momento de aprendizaje y creación de resiliencia? La respuesta es simple, CONFIAR. Confiar en que nuestros hijos podrán lidiar son sus sentimientos y crearán estrategias para resolver sus conflictos, confiar en la vida que le trajo esta experiencia con un propósito, confiar en nuestro poder de permanecer al margen. Cuando los padres, por el contrario, ante estas oportunidades de vida rescatamos a nuestros hijos, les robamos maravillosas oportunidades de crecer. Cuando, usando el mismo ejemplo, decimos algo como «No te preocupes, yo lo hago por ti», o “No es nada, no te preocupes”, estamos dando el mensaje al niño de que él no puede solo, que no confiamos en sus capacidades, pero también le estamos diciendo «No tienes que intentar nada… yo lo haré por ti». Así los niños compran el mensaje de que siempre otro les hará las cosas, de que es angustiante tomar riesgos, de que el mundo no requiere de esfuerzo ó de que él no está hecho para luchar y sobreponerse.

Y así como cuando mi esposo, mi mamá o mi mejor amiga, está viviendo un proceso frustrante, así mismo acompaño al niño en el proceso de frustración. Entonces además genero una gran oportunidad de enseñar empatía, valentía, coraje, persistencia y fe.

Pámela Moreno

Mujer – Mamá de dos – Esposa
Publicista – Bloguera –
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
Miembro de la Asociación Internacional Positive Discipline Association

El mensaje oculto es el mensaje dado

El mensaje oculto es el mensaje dado

Un tema que siempre me ha atraído es la comunicación, verbal y no verbal. Y ahora con mis hijos es un tema muy importante, ¿como me comunico de una manera positiva?

El primer reto en términos de comunicación ha sido cambiar como digo las palabras: –Evitar hablar en negativo, cambiar un “No corras” por un “Camina a mi lado”.
-Evitar poner etiquetas y hablar de comportamientos, cambiando un “Eres muy brusco” por “Lo hiciste muy bruco”.
-Cambiar las ordenes por preguntas, cambiar el “Recoge los colores” por “¿Cuándo terminas de colorear que hacemos con esto?”
Estos cambios que parecen sutiles en términos de elección de palabras, han sido fundamentales para abrir la comunicación verbal con mis hijos y evitar luchas de poder. El otro gran peso de la comunicación, es la no verbal que no es siempre tan consciente y aun así la mas importante.

Según estudios de comunicación verbal y no verbal, las palabras son solo el 20% de lo expresado, dejando así un 80% a lo no verbal. Podemos decir “Te espero”, pero si nuestra expresión corporal y mental dicen “apúrate”, el niño recibe únicamente el ultimo mensaje, el mensaje oculto es el mensaje dado. Podríamos entonces comunicar mas con el silencio y una buena postura mental.
Haciendo consciente mi lenguaje no verbal, veo como logro mejores resultados. Cuando antes de decir lo “correcto”, siento en mi corazón que todo está bien, solo entonces el mensaje que quiero enviar es enviado.

Un gran reto para mi, mamá de dos preescolares son los enojos de mis hijos (otros dirían pataletas, a mi me parece irrespetuoso). Cuando uno de mis hijos llegaba al punto de estar irritado, gritando y llorando, si yo no conseguía un rápido desenlace me desesperaba y enojaba, y por mas que controlara mis palabras y solo pronunciara palabras de empatía, mi lenguaje corporal era apresurado, tosco y cerrado –obvio sin quererlo- y daba el mensaje de caos no solo a mi hijo enojado, sino al otro, que terminaba irritado también. El caos tardaba en desaparecer y luego, un sentimiento de culpa e inutilidad me invadían.

Ahora, cuando logro antes de actuar, pensar. Cuando antes de acudir a un episodio de enojo de mis hijos, respiro y pienso que todo está bien, cuando me repito mentalmente que la frustración es parte de la vida y que este momento es un momento de aprendizaje para todos, confío en que estaremos bien; solo entonces las palabras correctas llegan con el mensaje no verbal correcto, mi cuerpo es accesible, mi ritmo lento, mis palabras suaves, mi mirada es dulce y empática y el mensaje de “Estoy contigo, estamos aprendiendo y lo hacemos bien” llega con fuerza a mi hijo enojado y mas fácilmente (no siempre mas rápido) salimos del caos. Y cuando lo hacemos nuestros corazones están mas cerca, mas conectados y mas felices.

En Disciplina Positiva decimos “Conexión antes de corrección” y en la practica he visto que esta conexión también incluye conectarse con uno mismo y así actuar desde el amor y la fe.