¿LE TIENES SIMPATÍA AL HIJO QUE AMAS?

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Traducción libre del artículo publicado originalmente en Creative Child, Por Rebecca Eanes.(http://www.creativechild.com/articles/view/liking-the-child-that-you-love)

Se ha hablado mucho sobre el amor incondicional por nuestros hijos, pero realmente no lo suficiente de lo importante que es sentir simpatía hacia ellos.  A medida que nuestros pequeños crecen, viven experiencias y ponen a prueba nuestra paciencia, puede ser muy fácil caer en la trampa del engaño al verlos a través de un lente negativo.  Porque solo vemos eso que estamos buscando, empezamos a ver que solo nos ponen a prueba, el mal comportamiento, las quejas, las agresiones, el niño que no se va a dormir.  Después, muy lentamente, sin darnos cuenta de lo que ocurre, empezamos a sentir resentimiento, empezamos a dejar de sentir simpatía.  En este momento, es muy difícil darnos cuenta de lo positivo, ver mas allá de los errores y ver el corazón de ese niño que late con bondad y amor y propósito.  El resentimiento enceguece.

Es verdad que nuestros hijos necesitan nuestro amor para vivir, lo que generalmente barremos debajo del tapete, es que ellos también necesitan nuestra simpatía.  Necesitan que los veamos, veamos quienes son, y que nos guste lo que vemos, porque así, es que ellos llegaran a verse a si mismos.  Por esto, es clave para el bienestar de nuestros hijos y por la paz y felicidad dentro de nuestros hogares, que aprendamos a ver a través de un lente positivo, aun viviendo momentos difíciles.

Simpatía por el hijo que amas.

Si estas en dificultades con sentimientos de resentimiento o no sientes simpatía por tu hijo en este momento, puede que alguna de estas sea la causa?

  1. Estabas esperando una persona diferente, mas fácil, mas parecida a ti, mas parecido a tu esposa, que duerma mejor, no tan intenso.. etc…
  2. Están agotado, exhausto, y en el punto limite.
  3. Te enfocas mucho en las características negativas.
  4. Estas distraído, de aquí para allá, y no has podido sacar tiempo para conectarte?

Las relaciones pueden ser difíciles, y esta bien no siempre estar en armonía.  Algunas veces nos equivocamos en el baile de ser padres.  Hacemos Cha Cha Cha, cuando debimos bailar Salsa.  No sincronizamos y caemos en otra trampa complicada – la culpa.  Debimos hacerlo mejor, debimos haberlo dicho distinto, apuntamos el lente negativo hacia nosotros mismos, y aunque es importante reconocer y entender nuestros errores para que los corrijamos, es inútil que nos quedemos en la culpa.  Es acá cuando debemos buscar compasión para nosotros mismos y para nuestros hijos, entender que todos somos humanos imperfectos y que eso es perfectamente normar.  Seguir adelante.

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La llave para cultivar sentimientos positivos por tus hijos (y por cualquier otra persona) es cambiar tu lente.  Deja de mirar de manera negativa y mas y mas reconoce los que están haciendo bien.  Para de buscar errores y empieza a buscar sus almas.  Ella/el puede que no sea lo que esperabas, pero te garantizo que Ella/el es increíble de muchas maneras maravillosas.  Mira cuidadosamente el milagro que tienes.

Cuídate para que tu energía este llena.  Si te estas quedando sin energía, no tendrás mucho que dar.  Se que es mas fácil decirlo que hacerlo, pero pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia.

Enfócate en las características positivas de tu hijo.  Déjaselas saber.. ¨ Sabes que amo de ti?  Tu sentido del humor¨.  Haz que oraciones ¨ sabes lo que amo de ti¨ hagan parte de tu comunicación diaria con cada uno de tus hijos.  Háblales con palabras que sean motivadoras para ellos, y deja que te escuchen hablando bien de ellos con otras personas.  Esta es la sustancia que hará que crezcan muy bellos.

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Finalmente, si estas muy distraído (y es difícil evitarlo estos días), únete a mi haciendo una plegaria para deshacerte de todas las distracciones durante un periodo de tiempo cada día para conectarte con las personas que amas.   Cuando hacemos un esfuerzo en ver mas allá del comportamiento de un ser humano en frente nuestro, el imperfecto, problemático, amoroso, el ser humano maravilloso en frente nuestro, el lente negativo se caerá y se romperá, y podremos unidos, bailar sincronizados de nuevo.

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RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

La gran premisa de la Disciplina Positiva es “FIRME Y AMABLE AL MISMO TIEMPO”.
La amabilidad habla del respeto por los niños, de ponernos en su lugar, conocer sus límites; y la firmeza habla del respeto por mí mismo, conociendo mis límites.

En el día a día como padres, es muy fácil caer en uno de los lados de la balanza, según como nos sintamos más cómodos actuando, pero

¿Cuál es el resultado de inclinarse hacia un lado de la balanza cualquiera que este sea?

DOLOR E INJUSTICIA.

Eso siente quien no recibe el trato de respeto que se merece.

Una educación autoritaria, tiene mucho de firmeza y poco de amabilidad, los niños no reciben entonces el trato respetuoso que se merecen y terminan por rebelarse o rendirse, según su personalidad.
Por otro lado, cuando una crianza se inclina más hacia la amabilidad y poca firmeza, caemos en una crianza permisiva, y el padre termina por cansarse al no recibir el respeto que se merece, dando como resultados actitudes hacia sus hijos de “¡Haga lo que quiera!” ó “¡Me cansé de ser amable y ya no lo seré, ni un poco!”.

Por esto, el balance constante entre la amabilidad y la firmeza, es una habilidad de vida que debemos practicar, si no la tenemos ya aprendida.

Muchos padres que se inclinan por la firmeza sienten que la amabilidad es rescatar o malcriar a sus niños, y no es así, la amabilidad es respeto cuando CONFÍO en mi hijo para solucionar sus problemas, cuando soy EMPÁTICO con sus sentimientos y le acepto vivirlos, cuando le PERMITO vivir sus consecuencias naturales con dignidad, cuando no lo trato como un ser débil y sin capacidades.

Mientras que los padres que se inclinan por al amabilidad sienten que la firmeza son castigos, regaños, recriminaciones… La firmeza es respeto cuando conozco mis límites y no los traspaso, cuando hago valer los acuerdos hechos con anticipación, cuando respeto la situación y a quienes nos rodean, cuando no actúo en contravía de los valores promovidos en pro de hacerlo fácil ó rápido.

Es una gran lección para nuestros hijos que sean respetuosos, pero para que lo sean tienen que vivir el ser respetados y que mamá, papá se respeten a si mismos.

Veamos un ejemplo: Tu hijo empieza a hablarte de forma irrespetuosa. ¿Se te ocurre una manera como ser firme y amable al mismo tiempo? ¿Una manera de respetarte a ti, y respetar a tu hijo?

Algunas ideas:
– Retirarte en silencio y ya luego, cuando ambos estén calmados, hablar “Antes estabas muy molesto, acepto eso pero no la forma como me hablaste. Te amo, pero cuando me hables mal me voy a retirar y cuando estés listo para hablarme bien, me puedes buscar”
– “Sé que puedes decirme esto en forma respetuosa”
– “Hablemos luego, así no puedo escucharte” y retirarse.

Recuerda que no podemos hacer que otro nos traten con respeto, sólo podemos tratarnos con respeto nosotros mismos.

Jane Nelsen decía “Yo era exclusivamente amable hasta que me hartaba de mis hijos, y luego era exclusivamente firme hasta que me hartaba de mi misma”

¿Puedes hacer una lista de situaciones donde hoy día actúes exclusivamente amable o exclusivamente firme y cómo podrías retomarlas siendo firme y amable al mismo tiempo? ¡Me encantaría leerlas!