La Resiliencia

La Disciplina Positiva

La Resiliencia

Este post fue originalmente publicado en http://abrazarte.org/2013/10/28/3485/.

En el camino de criar niños felices, solemos tropezarnos con la piedra/roca de creer que debemos evitar a nuestros niños toda infelicidad. Como padres, no nos han entrenado para ver/acompañar a nuestro hijo en su sufrir, no nos parece natural consolarle en los brazos en silencio y nos obligamos a crear estímulos gratificantes que les cubran su dolor, o por el contrario les restregamos su error con el fin de “fortalecerlos”.

Con la mejor de las intenciones les arrancamos sonrisas aún con los ojos aguados y perdemos maravillosas oportunidades de crear resiliencia en ellos.

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¿Qué es la resiliencia?
Según Wikipedia, el término resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o…

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NO piensen en un gato negro

NO piensen en un gato negro

Les digo “no piensen en un gato negro!”
– En qué pensaste? Qué imagen se formó en tu mente en primer lugar?
– Cuál habrá sido mi nivel de éxito… de 10 que lean esto cuantos habrá ya logrado sacarse el gato negro de sus cabezas.
Mi objetivo es que no piensen en un gato negro… que piensen en cualquier otra cosa… no sé… en una flor naranja”
Ahora les pido “Piensen en una flor naranja, imaginen sus grandes pétalos, a qué olerá?, miren sus hojas sedosas… etc. etc.
– En qué pensaste?
– Estoy convencida de que logré mi objetivo.

Así funciona la mente con las frases en negativo, primero crea la imagen de la frase obviando el “no” y luego piensa qué otras alternativas tiene para reemplazarla.
Así, cuando nos dicen “NO pienses en un gato negro”, la mente primero piensa en el gato negro y luego recorre entre varias alternativas “será que pienso en un gato azul? No!! muy loco! Mejor un gato blanco… y si no pienso en el GATO NEGRO… sino en un perro negro?…” y en el recorrido puede que se decida por una alernativa o que lo vea muy complicado, se rebele y se quede con la imagen del GATO NEGRO.
Estamos hablando de cerebros formados y que además están interesados en la lectura y concentrados en ella, así que vayamos a saber como será el proceso de un niño pequeño, cuyas conexiones cerebrales están en proceso, que no está concentrado en lo que decimos y que su interés puede diferir del nuestro.

Teniendo esto en cuenta, si estamos en un ascensor y necesitamos que nuestro hijo NO SALTE, quépodríamos decirle para asegurar nuestro éxito? Al menos asegurar nuestro éxito de que el mensaje le llegue?
En vez de decir “No saltes”, podríamos decir “ Vamos a acuclillarnos” ó “Estatua!” ó “Ven yo te cargo en mis brazos”.

Así pues… Practiquen sus frases en positivo… la práctica hace al maestro!

NAVIDAD Y NIÑOS: DAR

NAVIDAD Y NIÑOS: DAR

Esta entrada fue publicada originalmente por nosotros en abrazarte: (http://abrazarte.org/2013/12/05/navidad-y-ninos-dar-disciplina-positiva/).

Cuando pensamos en navidad y niños pensamos en los muchos regalos que recibirán, en las cenas a las que deberán asistir, en las novenas a las que les vamos a llevar. Pensamos en los hermosos momentos para crear memorias al lado del árbol, de las luces, de las comidas, vemos a los niños como receptores de cosas y situaciones. Bueno… esa es una cara de la moneda, pero nos olvidamos muchas veces de lo mucho que los niños pueden dar y de lo especial que se sienten cuando son ellos los que brindan algo de sí a otras personas.

Cuando yo era adolescente, mamá me animaba para que me juntara con mis amigas e hiciera algo especial para un ancianato. Mis amigas eran del coro del colegio, así que nos íbamos con sus guitarras, sus hermosas voces –no puedo incluir la mía-, nuestras sonrisas y ánimos para hacerles pasar una tarde divertida, llevábamos algunos buñuelos y natilla (típico en Colombia para navidad) y pasábamos el día cantando música de la época de los ancianitos, villancicos y, sobre todo, escuchando sus canciones desconocidas para nosotros, sus historias, peinando sus grises melenas.
Al salir de ahí, estábamos llenas de una energía arrolladora, nos sentíamos maravillosas, casi como flotando. Alfred Aldler, presenta este concepto de la “Gemeinschaftsgefühl” palabra alemana que no tiene traducción literal pero que se puede conceptualizar en “responsabilidad social” o “interés comunitario”, como una necesidad real de los niños y adultos, que debe ser promovida en todas las etapas de la vida. Para enseñar a los niños este interés por el otro, primero ellos deben sentirse bien consigo mismos y así tendrán mucho para dar, y este es un círculo sin fin, pues al hacer algo por los demás los niños desarrollan sentimientos de capacidad, de reconocimiento e importancia vitales para la formación de su carácter.

Así que desde muy pequeños, podemos ayudar a nuestros niños a buscar situaciones donde desarrollen el interés social. Permitámosles a ellos definir qué quieren hacer por quién en estas fechas, quizá hagamos una lista juntos y que ellos al final decidan cual será el primer paso.

Para inspirarnos creemos una lista entre todos:
– Crear una tarde de actividades en un hogar de niños o ancianos.
– Crear tardes de lectura de cuentos para niños más pequeños
– Hacer tarjetas de navidad para una persona solitaria.
– Hacer galletas para los vecinos.
– Donar juguetes/ropa para un hogar.
– Hacer una colecta de víveres para una familia necesitada.
Pámela Moreno
Mujer – Mamá de dos (tercera en camino)– Esposa
Publicista – Bloguera – Educadora
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
Miembro de la Asociación Internacional Positive Discipline Association
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II CONFERENCIA ONLINE DE DISCIPLINA POSITIVA DE FIN DE AÑO

II CONFERENCIA ONLINE DE DISCIPLINA POSITIVA DE FIN DE AÑO

Debido al éxito de la I Conferencia ONline de Fin de año y por petición de ustedes la estaremos realizando nuevamente.
Será una conferencia que nos invitará a reflexionar acerca de los aprendizajes y fortalezas obtenidas en el 2013 como padres, madres y educadores de tu hij@ y a continuar un 2014 fortaleciendo con tres consignas que abanderen tu relación con tu hij@.

APRENDERÁS
-Cómo incrementar la paciencia y el autocontrol
-Cómo a través de un vínculo fuerte podemos guiar a nuestros hijos
-Cómo mantener nuestra crianza basada en el respeto mutuo

FECHA:
La CONFERENCIA ONLINE de Disciplina Positiva que estaremos realizando es el el 12 de Diciembre a las 9:00 hora Colombia (mira tu hora local)

COSTO
El valor de la conferencia es de $13 dólares, el sistema hará la conversión a tu moneda local

Aprovecha esta oportunidad y confirmar tu cupo realizando el pago aquí

COMO PARTICIPARÁS
Será una conferencia que se construyen con todos los participantes ya que tendrán habilitado el chat para que escriban sus comentarios e interactúen con las facilitadoras. Por lo tanto el 21 de Diciembre estarás recibiendo el enlace al correo que inscribes en el momento de hacer el pago, para que puedas participar en la conferencia.
Un saludo desde Colombia y cualquier inquietud estaremos atenta a colaborarte, escríbenos a: tallerdisciplinapositivaonline@gmail.com

La Resiliencia

La Resiliencia

Este post fue originalmente publicado en http://abrazarte.org/2013/10/28/3485/.

En el camino de criar niños felices, solemos tropezarnos con la piedra/roca de creer que debemos evitar a nuestros niños toda infelicidad. Como padres, no nos han entrenado para ver/acompañar a nuestro hijo en su sufrir, no nos parece natural consolarle en los brazos en silencio y nos obligamos a crear estímulos gratificantes que les cubran su dolor, o por el contrario les restregamos su error con el fin de “fortalecerlos”.

Con la mejor de las intenciones les arrancamos sonrisas aún con los ojos aguados y perdemos maravillosas oportunidades de crear resiliencia en ellos.

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¿Qué es la resiliencia?
Según Wikipedia, el término resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos.
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Cada día, los niños tienen miles de oportunidades de sentir frustración y enojo, ellos están en el proceso de comprender el mundo y sus propias limitaciones:

“No corro tan rápido como deseo”
“El vecino no me presta el juguete que quiero”
“Esa piedra está donde no debería y me hizo caer”
“Esa pieza de lego no encaja como lo imaginé”
“El reloj corre muy rápido cuando juego y muy lento cuando espero”
“No me invitaron a la fiesta del viernes”
“La pelota pego contra la portería y no hice gol”
“El lápiz no sigue las instrucciones y quedó torcido el dibujo”

Cada uno de estos y otros pensamientos, es una oportunidad de aprender a caer y levantarnos, de asumir nuestras limitaciones y responsabilidades de los sucedido, de crear soluciones y ser creativos para lograr resultados, pero las dejamos ir entre los dedos con frases comunes como:

“Cómo dices que no corriste rápido, parecías una gacela!”
“Tú no siempre compartes, entonces no te quejes”
“Piedra tonta, hizo caer a mi hijito”
“Ven te pongo yo la pieza de lego”
“No tienes por qué aburrirte, mira todos tus juguetes”
“Esa fiesta será muy mala… y el viernes tú y yo nos vamos a cine”
“Pues te toca entrenar más hasta lograr los goles”
“Pero si te quedó divino el dibujo”

Estos estilos de respuesta, rescatan a nuestros hijos de la situación, ya sea minimizando su dolor, creando distracciones al mismo o dándoles instrucciones de cómo evitar sus penas.

Cada desafío en la vida de nuestros hijos, es una lección de la vida para crecer, así que acompañarlos, empatizar con su sentir, y permitir que ellos mismos hagan el análisis de lo sucedido y creen sus estrategias para resolverlo es una gran herramienta de vida.

“¿Qué crees que pasó?
“¿Cómo te sentiste?”
“¿Cómo lo puedes evitar?”
“¿Qué harás mañana si te pasa igual?”
“¿Cómo lo puedes solucionar?”
y evitar preguntas acusadoras como “¿Quién hizo esto?” ó “¿Por qué lo hiciste?”, pues inmediatamente se interrumpe el flujo de comunicación.

No es fácil abrazar a un hijo que sufre, pero permitirle crecer y aprender es también una forma de mostrar respeto, respeto por sus capacidades de sobreponerse y salir fortalecido.

Pámela Moreno A.
Certificada como Educadora de Padres
por Positive Discipline Association.
facebook: http://www.facebook.com/ladisciplinapositiva
Twitter: DisciplinaAmor

CONFIAR Y NO INTERVENIR

CONFIAR Y NO INTERVENIR

Texto publicado originalmente por nosotros en ABRAZARTE PORTABEBES, puedes leerlo aquí.

“Un día un hombre encontró el capullo de una mariposa que estaba luchando para salir. Se sentó a observar mientras la mariposa intentaba salir por un pequeño hueco. Hora tras hora la mariposa luchaba, tratando de forzar su cuerpecito a través de ese hueco pero no pudo hacer nada. Pasaron otras horas en las que la mariposa no hacía ningún progreso.

Le pareció al hombre que la mariposa había llegado a un punto en que no podía hacer más, entonces decidió ayudarla. Con un par de tijeras abrió más el hueco en el capullo para dejar que la mariposa saliera. Salió la mariposa enseguida pero con su cuerpecito todo hinchado y sus alas arrugadas.

El hombre seguía observando a la mariposa porque esperaba que en cualquier momento las alas se enderezarían para poder sostener el cuerpo que, en poco tiempo, se deshincharía; pero no sucedió, de hecho la mariposa pasó el resto de su corta vida arrastrándose en el suelo con un cuerpo hinchado y unas inútiles alas arrugadas. Nunca pudo volar y rápidamente cayó presa de otros insectos.

El hombre, en su bien intencionada bondad y afán, no había entendido que el pequeño hueco en el capullo, el cual obligaba a la mariposa a luchar tanto, era la manera de Dios y de la naturaleza de forzar a que el líquido del cuerpo de la mariposa pasara a sus alas para prepararse para el vuelo una vez liberada del capullo. “

Cuántas veces vemos a nuestros hijos saliendo de ese capullo, lenta y torpemente, y nos llenamos de ansiedad e intervenimos. Lo hacemos ya sea por la ansiedad del inmediatismo o porque pensamos que nuestros hijos son incapaces sin nosotros, lo hacemos por rescatarlos de sufrir, por que los amamos, pero en el acto les impedimos crecer y volar.
Este cuento nos invita a muchas reflexiones, a confiar en el proceso natural que nuestros hijos tienen, a confiar en la sabiduría del paso lento y torpe que vemos en el proceso del otro, a confiar en nosotros mismos como observadores y guías, a ver los obstáculos y retos como las maravillosas oportunidades de crecimiento que son y poderlos así vivir plenamente sin buscar la salida rápida.

¿Cuál es hoy el orificio en el capullo que atraviesa tu hijo? ¿Cuál es el proceso que el niño vive que te está demandando que no intervengas y que le tengas fe?

Pámela Moreno
Mujer – Mamá de dos – Esposa
Publicista – Bloguera – Educadora
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
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Foto tomada de: http://www.inhabitots.com/wp-content/uploads/2009/05/butterfly.jpg

Silla de pensar/Tiempo Fuera según Disciplina Positiva

Silla de pensar/Tiempo Fuera según Disciplina Positiva

Cuando escuché por primera vez sobre el tiempo fuera (Time Out), la idea era llevar al niño a un “sillón de pensar” o rincón, obligarle a estar ahí solo y dejarle para que recapacite sobre su comportamiento. Era evidentemente un castigo sin maltrato físico y ampliamente recomendado en varios programas de tv, profesoras de escolar y psicólogas, así que me animé a usarlo con mi hijo mayor.
Usé este tiempo fuera punitivo, pensando que le ayudaba a reflexionar y así evitaba futuros malos comportamientos. Le pedía desde los dos años que se retirara a reflexionar y que estuviera en el “sillón de pensar” un minuto por año cumplido, es decir que inició con dos minutos “pensado”.

Luego mi hijo entró al jardín y fue mandado a “pensar” con más frecuencia y un día, luego de cumplidos los 3 años me dijo: “Sabes? no me gusta pensar!!”. Que gran cachetada me dio la vida! Eso es lo que le estoy enseñando a mi hijo? Realmente estaba alejando a mi hijo del objetivo de reflexión, y como a cualquier castigo lo rechazaba y le llenaba de rencor, culpa, etc.
Luego de esto lo suspendí, y mas tarde me encontré, durante mis estudios de disciplina positiva, con el Tiempo-Fuera-Positivo ó “Tiempo Dentro”.

Debo confesar que con cierto temor leí del tema e indagué, y me encontré con un tiempo de reflexión respetuoso, para mí y para mis hijos, con un objetivo claro en ayudar y no en castigar.

El retirarnos de la situación, tiene un fondo biológico: Cuando estamos molestos, tanto niños como adultos, perdemos acceso a una parte del cerebro que nos permite pensar en soluciones y actuar racionalmente y, en cambio, se despierta el cerebro instintivo y animal, así que somos reactivos, amenazadores y buscamos soluciones a corto plazo.

Así que esta herramienta, usada de manera no punitiva sino como una elección para sentirnos mejor, es realmente valiosa, teniendo en cuenta:

– El tiempo fuera positivo, puede ser redefinido en nombre, para que sea amigable para nuestros hijos: Rincón feliz, Sala de Relax, etc.

– Junto a nuestro niños decoramos un espacio de casa con cosas que puedan ayudar a calmarnos: Crayolas, juguetes suaves, cojines, tapete suave, revistas, etc. Los niños usualmente tienen ideas espectaculares para decorarlo.

– Con anticipación los niños deben saber que tienen LA OPCIÓN de ir libremente cuando necesiten sentirse mejor. Es importante ser ejemplo para nuestros niños, cuando estemos molestos ir nosotros al lugar de calma (puede ser el mismo para todos o uno especial para cada miembro de la familia) y volver con un ánimo nuevo a resolver el conflicto.

– Luego de ser nosotros ejemplo, ya podemor invitar respetuosamente a nuestros niños a ir al lugar de calma cuando los veamos molestos, ofrecérselo como una opción libre, podemos acompañarlos mientras se tranquilizan, y así, les estamos entrenando a buscar la calma en momentos conflictivos, para luego racionalmente buscar soluciones y no culpables.

No sería maravilloso si nosotros como adultos tuviéramos ese entrenamiento? Cuántas batallas evitaríamos?

Como siempre esta es una herramientas más y no siempre funcionará, por eso es importante tener muchas estrategias y ofrecer este tiempo fuera como una alternativa: “Quieres ir al rincón de calma o prefieres escribir tu problema para hablarlo en una reunión familiar?”, así realmente será respetuoso y no se caerá en una lucha de poder pa(ma)dre/ hijo por ir o no a este lugar especial.

Estos son algunos ejemplos de rincones de la calma que encontré en la web y pueden inspirarlos:

http-::teachinginprogress.blogspot.com:2012:10:why-i-will-never-use-behavior-chart
http-::teachinginprogress.blogspot.com:2012:10:why-i-will-never-use-behavior-chart
https-::www.flickr.com:photos:mindfulone
https-::www.flickr.com:photos:mindfulness 
pinterest
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¿No puedo darle todo a mi hijo?

¿No puedo darle todo a mi hijo?

Muchos padres han recibido el mensaje de profesionales y amigos que dicen “No se le puede dar todo a los hijos” “Los hijos tienen que frustrarse de vez en cuando”. La verdad me encanta que estos profesionales y amigos tengan tanto positivismo de la vida, pensando que si no le advierten a los padres que “No les den todo”, los padres podrán darles todo… TODO no tiene límites… TODO es tan amplio como la vida, así que me encanta que alguien realmente crea que un padre tiene que hacer un “esfuerzo” para no dar todo, cuando en la realidad económica actual, el dinero y el tiempo son tan escasos.

Supongamos entonces que estos mensajes realmente quieren decir que no debemos darle a nuestros hijos todo lo que podemos darles, que debemos reprimirnos a propósito por el simple hecho de crear frustración y por ende crecimiento, y esto va en contra de mis creencias. Para mí los niños son puros, buenos, son nuestros maestros, son seres que merecen un trato igualitario de respeto y dignidad. Esto quiere decir que son igual de importantes que los adultos, que no son más importantes que los adultos tampoco y que todos merecemos respeto y consideración en igual medida.

Por eso, ante las aseveraciones anteriores, estoy completamente en desacuerdo. Yo no intento frustrar a nadie que amo y respeto. Lo cual no significa que ese alguien no se frustrará jamás, pues la vida, en espacial para un niño, está llena de episodios frustrantes. ¿Recuerdan cuando aprendieron a atar sus zapatos? Grgrgr era frustrante no lograrlo!!! Bueno, yo creo que la vida da muchas oportunidades para vivir la frustración y sobreponerla, sin necesidad de que los adultos creemos un complot a su alrededor.

Teniendo esto presente, la pregunta sería ¿Cómo logro que un episodio frustrante, sea un momento de aprendizaje y creación de resiliencia? La respuesta es simple, CONFIAR. Confiar en que nuestros hijos podrán lidiar son sus sentimientos y crearán estrategias para resolver sus conflictos, confiar en la vida que le trajo esta experiencia con un propósito, confiar en nuestro poder de permanecer al margen. Cuando los padres, por el contrario, ante estas oportunidades de vida rescatamos a nuestros hijos, les robamos maravillosas oportunidades de crecer. Cuando, usando el mismo ejemplo, decimos algo como “No te preocupes, yo lo hago por ti”, o “No es nada, no te preocupes”, estamos dando el mensaje al niño de que él no puede solo, que no confiamos en sus capacidades, pero también le estamos diciendo “No tienes que intentar nada… yo lo haré por ti”. Así los niños compran el mensaje de que siempre otro les hará las cosas, de que es angustiante tomar riesgos, de que el mundo no requiere de esfuerzo ó de que él no está hecho para luchar y sobreponerse.

Y así como cuando mi esposo, mi mamá o mi mejor amiga, está viviendo un proceso frustrante, así mismo acompaño al niño en el proceso de frustración. Entonces además genero una gran oportunidad de enseñar empatía, valentía, coraje, persistencia y fe.

Pámela Moreno

Mujer – Mamá de dos – Esposa
Publicista – Bloguera –
Educadora de Padres en Disciplina Positiva –
Miembro de la Asociación Internacional Positive Discipline Association

MANEJO DE PATALETAS (MOMENTOS DE ENOJO)

 Image courtesy of David Castillo Dominici at FreeDigitalPhotos.net ¿CÓMO SE MANEJAN LAS PATALETAS CON DISCIPLINA POSITIVA? Recientemente me hicieron esta pregunta, y me encantará compartir con todos las estrategias que podemos utilizar.

Para empezar, mejor hablemos de enojo, momentos de ira, rabia…. cuando desde el mismo nombre tú le cambias la perspectiva a un sentimiento que tú mismo -como adulto- tienes, mas fácilmente puedes tener empatía con el otro: Cuando digo “Mi hijo está furioso!!!” Puedo recordar cuando yo he estado furiosa en la vida adulta, tan molesta que quiero acabar con el mundo, pero no lo hago por que he ganado algo de Autocontrol.  Ahí, uno mismo tiene la respuesta, debo concentrarme en ayudar a mi hijo a generar autocontrol. No es la meta entonces que mi hijo deje de sentir rabia/furia, pues es imposible y lo sé por mi propia experiencia. En cambio ningún adulto se puede reconocer a sí mismo haciendo pataletas, las pataletas las conceptualizamos como expresiones absurdas, sin razón, exageradas, con objetivos manipuladores, etc. .. y no, no es fácil aceptar que las vivimos en nuestra propia vida adulta, por lo cual es mas difícil empatizar con el niño.

Teniendo esto en mente, y sabiendo que es imposible controlar el comportamiento de otro, hablemos de como manejar la situación, entonces la pregunta sería: ¿CÓMO MANEJO LOS MOMENTOS DE ENOJO DE MIS HIJOS CON DISCIPLINA POSITIVA? Primero sintiendo empatía, recuerda que los sentimientos no son ni buenos ni malos, todos los tenemos y están ahí porque son útiles.  Esto también nos ayuda a tomar distancia emocional, mi hijo está furioso, es un sentimiento de MI hijo, no es nada contra mí. Ese sería el paso dos, tomar distancia emocional, no intentar remediar o eliminar los sentimientos de enojo es una manera de mostrar respeto por lo que nuestro hijo siente. Hagamos este ejercicio: Visualiza que llegas de la calle, venías caminando y pasaste frente a un charco de agua,  en ese momento un auto con dos jovencitos pasa acelerando por el charco y se nota como, a propósito, quieren mojarte con esta agua sucia. El carro se aleja veloz pero casi puedes oír sus risas, tu ropa queda pegajosa y tu piel sucia con el agua… Incluso el cabello te ha quedado hecho un desastre. Estás cerca de casa así que llegas muy enojado, vociferas y te quitas la ropa furiosos en la puerta –no sea que también se ensucie la casa-. En casa está la tía Rosa, quien te ve discutiendo y con su autoritaria te dice “Cálmate, no ha pasado nada, sólo debes quitarte la ropa y dejarla en el cesto. ¡Vamos! Vente a jugar ajedrez conmigo” Como te sentirías, quizá por ese autocontrol ganado no gritarías a la tía Rosa, pero de seguro pensarías “¡¡¡Acaso no se da cuenta!!! ¡¡¡Estoy furioso!!! ¡¡No tengo ganas de jugar a nada!! ¡¡Quisiera encontrar esos jóvenes y hacerles lavar mi ropa!!” Así que las buenas intenciones de la tía Rosa solo te han puesto mas molesto. ¿Que pasaría en cambio si la tía Rosa, al verte tan alterado, pregunta qué paso y luego escucha en silencio cómo descargamos todo nuestro enojo, luego en un momento oportuno apoya su mano en la nuestra y nos muestra toda su comprensión a lo que sentimos?
Retomando entonces, las herramientas en los momentos de enojo de nuestros hijos son la empatía,  distancia emocional, cercanía corporal (dar la mano o abrazar) y escucha activa. Muchos niños pequeños en estos momentos de enojo necesitan descargar físicamente su sentir, por lo cual pegan puños o patadas, si reconocemos que nuestros hijo NECESITA hacerlo, guíalo a lo que sí puede golpear (almohadas, cojines, sillones, muñecos, etc) y  no permitas que te golpee a ti o a otros, así que mientras aprende podrías darle algo de espacio para que no te golpee, firme y amablemente dile que “No permito que me pegues o que le pegues a otra persona, pero puedes descargarte con X cosa”. Cuando nos respetamos a nosotros mismos estamos enseñando a nuestros hijos para cuando en el futuro alguien quiera golpearlos o abusar de ellos de otra manera.

Entre nuestras herramientas de cómo prevenir un gran ataque de ira de nuestros hijos, tenemos: –       Anticiparse –       Distraer –       Modelar el manejo de nuestros ataques de ira –       Crear un espacio para relajarse  -Tiempo Dentro (en contraposición con el tiempo fuera) –       La rueda de las opciones de calma –       Llevar a acuerdos –       Crear juntos rutinas –       Entre otras.