Tabla de las metas equivocadas

Cuando un niño tiene un mal comportamiento, realmente nos está diciendo de algo que necesita y si es recurrente el mismo mal comportamiento es porque ha econtrado que así logra su meta. Por ejemplo, el niño que quiere ser tenido en cuenta, ha encontrado que si pide atención excesiva gritando y gritando, logra que lo vean y así siente que es tenido en cuenta. La invitación entonces es a responder al mensaje oculto, en el ejemplo de arriba sería “Quiero ser tenido en cuenta” y no al mal comportamiento (gritar y gritar).

Vamos a descifrar el mensaje tácito (oculto) en el mal comportamiento de los niños, para lo cual, la primera y mejor pista es como nos sentimos los adultos ante el comportamiento. Una vez descifrado el mensaje tácito vamos a buscar soluciones que respondan a este y no al mal comportamiento. Esta será la manera mas certera de terminar con el mal comportamiento.

Tabla de las metas equivocadas

Tabla de las metas equivocadas copia

RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

RESPETO: UN CAMINO DE DOS SENTIDOS

La gran premisa de la Disciplina Positiva es “FIRME Y AMABLE AL MISMO TIEMPO”.
La amabilidad habla del respeto por los niños, de ponernos en su lugar, conocer sus límites; y la firmeza habla del respeto por mí mismo, conociendo mis límites.

En el día a día como padres, es muy fácil caer en uno de los lados de la balanza, según como nos sintamos más cómodos actuando, pero

¿Cuál es el resultado de inclinarse hacia un lado de la balanza cualquiera que este sea?

DOLOR E INJUSTICIA.

Eso siente quien no recibe el trato de respeto que se merece.

Una educación autoritaria, tiene mucho de firmeza y poco de amabilidad, los niños no reciben entonces el trato respetuoso que se merecen y terminan por rebelarse o rendirse, según su personalidad.
Por otro lado, cuando una crianza se inclina más hacia la amabilidad y poca firmeza, caemos en una crianza permisiva, y el padre termina por cansarse al no recibir el respeto que se merece, dando como resultados actitudes hacia sus hijos de “¡Haga lo que quiera!” ó “¡Me cansé de ser amable y ya no lo seré, ni un poco!”.

Por esto, el balance constante entre la amabilidad y la firmeza, es una habilidad de vida que debemos practicar, si no la tenemos ya aprendida.

Muchos padres que se inclinan por la firmeza sienten que la amabilidad es rescatar o malcriar a sus niños, y no es así, la amabilidad es respeto cuando CONFÍO en mi hijo para solucionar sus problemas, cuando soy EMPÁTICO con sus sentimientos y le acepto vivirlos, cuando le PERMITO vivir sus consecuencias naturales con dignidad, cuando no lo trato como un ser débil y sin capacidades.

Mientras que los padres que se inclinan por al amabilidad sienten que la firmeza son castigos, regaños, recriminaciones… La firmeza es respeto cuando conozco mis límites y no los traspaso, cuando hago valer los acuerdos hechos con anticipación, cuando respeto la situación y a quienes nos rodean, cuando no actúo en contravía de los valores promovidos en pro de hacerlo fácil ó rápido.

Es una gran lección para nuestros hijos que sean respetuosos, pero para que lo sean tienen que vivir el ser respetados y que mamá, papá se respeten a si mismos.

Veamos un ejemplo: Tu hijo empieza a hablarte de forma irrespetuosa. ¿Se te ocurre una manera como ser firme y amable al mismo tiempo? ¿Una manera de respetarte a ti, y respetar a tu hijo?

Algunas ideas:
– Retirarte en silencio y ya luego, cuando ambos estén calmados, hablar “Antes estabas muy molesto, acepto eso pero no la forma como me hablaste. Te amo, pero cuando me hables mal me voy a retirar y cuando estés listo para hablarme bien, me puedes buscar”
– “Sé que puedes decirme esto en forma respetuosa”
– “Hablemos luego, así no puedo escucharte” y retirarse.

Recuerda que no podemos hacer que otro nos traten con respeto, sólo podemos tratarnos con respeto nosotros mismos.

Jane Nelsen decía “Yo era exclusivamente amable hasta que me hartaba de mis hijos, y luego era exclusivamente firme hasta que me hartaba de mi misma”

¿Puedes hacer una lista de situaciones donde hoy día actúes exclusivamente amable o exclusivamente firme y cómo podrías retomarlas siendo firme y amable al mismo tiempo? ¡Me encantaría leerlas!

El mensaje oculto es el mensaje dado

El mensaje oculto es el mensaje dado

Un tema que siempre me ha atraído es la comunicación, verbal y no verbal. Y ahora con mis hijos es un tema muy importante, ¿como me comunico de una manera positiva?

El primer reto en términos de comunicación ha sido cambiar como digo las palabras: –Evitar hablar en negativo, cambiar un “No corras” por un “Camina a mi lado”.
-Evitar poner etiquetas y hablar de comportamientos, cambiando un “Eres muy brusco” por “Lo hiciste muy bruco”.
-Cambiar las ordenes por preguntas, cambiar el “Recoge los colores” por “¿Cuándo terminas de colorear que hacemos con esto?”
Estos cambios que parecen sutiles en términos de elección de palabras, han sido fundamentales para abrir la comunicación verbal con mis hijos y evitar luchas de poder. El otro gran peso de la comunicación, es la no verbal que no es siempre tan consciente y aun así la mas importante.

Según estudios de comunicación verbal y no verbal, las palabras son solo el 20% de lo expresado, dejando así un 80% a lo no verbal. Podemos decir “Te espero”, pero si nuestra expresión corporal y mental dicen “apúrate”, el niño recibe únicamente el ultimo mensaje, el mensaje oculto es el mensaje dado. Podríamos entonces comunicar mas con el silencio y una buena postura mental.
Haciendo consciente mi lenguaje no verbal, veo como logro mejores resultados. Cuando antes de decir lo “correcto”, siento en mi corazón que todo está bien, solo entonces el mensaje que quiero enviar es enviado.

Un gran reto para mi, mamá de dos preescolares son los enojos de mis hijos (otros dirían pataletas, a mi me parece irrespetuoso). Cuando uno de mis hijos llegaba al punto de estar irritado, gritando y llorando, si yo no conseguía un rápido desenlace me desesperaba y enojaba, y por mas que controlara mis palabras y solo pronunciara palabras de empatía, mi lenguaje corporal era apresurado, tosco y cerrado –obvio sin quererlo- y daba el mensaje de caos no solo a mi hijo enojado, sino al otro, que terminaba irritado también. El caos tardaba en desaparecer y luego, un sentimiento de culpa e inutilidad me invadían.

Ahora, cuando logro antes de actuar, pensar. Cuando antes de acudir a un episodio de enojo de mis hijos, respiro y pienso que todo está bien, cuando me repito mentalmente que la frustración es parte de la vida y que este momento es un momento de aprendizaje para todos, confío en que estaremos bien; solo entonces las palabras correctas llegan con el mensaje no verbal correcto, mi cuerpo es accesible, mi ritmo lento, mis palabras suaves, mi mirada es dulce y empática y el mensaje de “Estoy contigo, estamos aprendiendo y lo hacemos bien” llega con fuerza a mi hijo enojado y mas fácilmente (no siempre mas rápido) salimos del caos. Y cuando lo hacemos nuestros corazones están mas cerca, mas conectados y mas felices.

En Disciplina Positiva decimos “Conexión antes de corrección” y en la practica he visto que esta conexión también incluye conectarse con uno mismo y así actuar desde el amor y la fe.